El domingo fuimos a un cumpleaños de una de las compañeritas del jardín de la Anto. Esta fue la primera vez que la invitaron a un evento como este ya que, habitualmente, es ella la que va "colada" a los cumpleaños a los que va la Isi.
El cumpleaños era en una casa cerca del jardín. La cumpleañera es un poco más grande que la Anto, razón por la cual, la Anto era una de las más chicas. Esto no fue impedimento para que se integrara, participara e hiciera cuanta cosa tenían organizada, así que lo pasó increíble. La Isi se sintió un poco más incómoda, yo creo, razón por la que le costó un poco más integrarse. Probablemente, las actividades eran demasiado infantiles para ella.
Como siempre, después de la piñata y de la torta, llegó la hora de partir. El ritual indica que cuando los niños se van se les entrega una sorpresa. Habitualmente, la sorpresa es una bolsa de dulces y algunos juguetes que, casi siempre, duran tan poco que ni siquiera alcanzan a llegar a la casa o al otro día. Pero, esta vez la sorpresa fue muy distinta. A todos los niños que asistieron al cumpleaños les regalaron un precioso "Chanchito de Greda" de Pomaire. Adicionalmente, la mamá de la cumpleañera se dió el trabajo de ponerle en la cola al chanchito una etiquetita con el nombre de cada invitado(a). La Anto se trajo el chanchito felíz y cuando llegamos a la casa, lo ubico junto a otro que trajimos de Colombia en algún viaje anterior.
Al día siguiente, la Anto se puso a jugar con el chanchito de greda. Lo pintó con algunos crayones, lo hizo conversar con el otro y un sin fin de cosas más. Después de un rato, con el chanchito en la mano y tomando la etiqueta del nombre, se acercó a mi esposa y le dijo:
- Mamá... Mamá... ¿Puedes cortarle la talla?
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