El otro día mi esposa estaba viendo tele en conjunto con mi hija. Uno de sus canales favoritos es AXN gracias a las miles de series de investigación-homicido-policiaca-de-ciencia-ficción como son CSI, CSI - Miami, NCIS, etc.
Los que han tenido la oportunidad de ver estas series deben tener claro que no son precisamente infantiles y, a veces, muestran más detalles de los que uno quisiera ver... más aún con mi hija al lado.
El caso es que mostraron una escena de las típicas en donde los investigadores encontraron un cuerpo con la respectiva evidencia del homicidio y mi hija la vio por error. Acto seguido, se dio vuelta a mi esposa y le dijo:
- Mamá.... no me gusta esa película de "yayas"
Así que mi esposa se vio en la obligación de cambiar de canal.... con justa razón.
lunes, 20 de octubre de 2008
sábado, 19 de julio de 2008
Miso... Miso...
Esta no es una publicación sobre la famosa sopa Miso de la comida japonesa. Es símplemente, una anotación sobre las cosas nuevas que está haciendo la Isi.
Hace algunos días, la Isi aprendió que para pasar hay que pedir permiso. Esto, básicamente, porque hemos estado reforzando el concepto en la casa. Con gran esfuerzo como siempre, pero, convencidos que es fundamental. El caso es que la Isi no sabe hablar bien todavía, razón por la que dice muchas palabras pero: a) no logra hilar la frase bien ó b) no pronuncia la palabra bien.
El caso es que últimamente, cuando quiere pasar y/o hacer algo en donde su inconsciente le indica que debe pedir permiso, símplemente lo hace y, en paralelo, dice:
- Miso... Miso.. Miso...
Claramente no lo estamos haciendo bien porque, al final, no pide permiso ni lo pronuncia bien.
Hace algunos días, la Isi aprendió que para pasar hay que pedir permiso. Esto, básicamente, porque hemos estado reforzando el concepto en la casa. Con gran esfuerzo como siempre, pero, convencidos que es fundamental. El caso es que la Isi no sabe hablar bien todavía, razón por la que dice muchas palabras pero: a) no logra hilar la frase bien ó b) no pronuncia la palabra bien.
El caso es que últimamente, cuando quiere pasar y/o hacer algo en donde su inconsciente le indica que debe pedir permiso, símplemente lo hace y, en paralelo, dice:
- Miso... Miso.. Miso...
Claramente no lo estamos haciendo bien porque, al final, no pide permiso ni lo pronuncia bien.
martes, 15 de abril de 2008
Su nombre completo por favor
La Isi tiene un muñeco de tela que la acompaña actualmente a dormir casi siempre además de su infaltable tuto. Este muñeco tiene una jardinera, pañuelo, zapatos y gorra. No hace ruidos ni nada, pero tiene una carita linda y se ha convertido en su compañero.
Ultimamente, lo ha llevado al jardín también para que la acompañe en su sagrada siesta de medio día, así que casi no puede vivir sin él, así que estamos muy atentos y preocupados de que no se vaya a perder.
Hoy, cuando llegó la hora de dormir, comenzamos la rutina de siempre y de pronto, la Isi nos dijo:
- ¿Y dónde está mi Lucas?
- ¿Cuál Lucas? - respondió mi esposa.
- ¡Mi Lucas Muñoz! - dijo la Isi.
La sorpresa fue grande porque no teníamos idea quién era el Lucas Muñoz. Al final logramos descubrir que se refería al muñeco de la jardinera, sin embargo, aún no lográbamos entender tanta sofisticación en el nombre del peluche.
Poco tiempo después, nos contaron en el jardín que Lucas Muñoz era un compañero de la Isi que dormía con ella la siesta del medio día. Como la Isi tiene dos años y medio, creo que no debo estresarme por esta situación, si tuviera quince, creo que tendría que tomar cartas en el asunto.
Ultimamente, lo ha llevado al jardín también para que la acompañe en su sagrada siesta de medio día, así que casi no puede vivir sin él, así que estamos muy atentos y preocupados de que no se vaya a perder.
Hoy, cuando llegó la hora de dormir, comenzamos la rutina de siempre y de pronto, la Isi nos dijo:
- ¿Y dónde está mi Lucas?
- ¿Cuál Lucas? - respondió mi esposa.
- ¡Mi Lucas Muñoz! - dijo la Isi.
La sorpresa fue grande porque no teníamos idea quién era el Lucas Muñoz. Al final logramos descubrir que se refería al muñeco de la jardinera, sin embargo, aún no lográbamos entender tanta sofisticación en el nombre del peluche.
Poco tiempo después, nos contaron en el jardín que Lucas Muñoz era un compañero de la Isi que dormía con ella la siesta del medio día. Como la Isi tiene dos años y medio, creo que no debo estresarme por esta situación, si tuviera quince, creo que tendría que tomar cartas en el asunto.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Un día normal
Mi hija tiene, actualmente, 2 años y medio y, como todas las mañanas, antes de llevarla al jardín, me pide que le lave los dientes. Entonces, saco su cepillo, le pongo su pasta de "Winnie The Pooh", un poquito de agua y se lo entrego. Ella, dentro de sus capacidades, hace su mejor esfuerzo por eliminar la placa bacteriana y, después de unos minutos, se aburre, me devuelve el cepillo, me dice que está lista y nos vamos.
Actualmente está en el proceso de comenzar a formar frases y palabras y hoy, como todos los días, repetimos el evento de lavado de dientes. Sin embargo, después de indicarme que quería lavarse los dientes comenzó a decirme:
- Basta.... Basta... Basta....
En un esfuerzo sobrehumano digno sólo de los hombres y mujeres que están y/o han pasado por esta etapa con alguno de sus hijos, entendí que lo que quería era que le pusiera la pasta de dientes. Entonces, le dije:
- Ah, ¿quieres Pasta?
Ella me contestó afirmativamente e intenté, como buen(?) padre formador, corregir su error, por lo que le dije:
- Con P
Y me contestó de la manera más natural:
- No, con agua.
Actualmente está en el proceso de comenzar a formar frases y palabras y hoy, como todos los días, repetimos el evento de lavado de dientes. Sin embargo, después de indicarme que quería lavarse los dientes comenzó a decirme:
- Basta.... Basta... Basta....
En un esfuerzo sobrehumano digno sólo de los hombres y mujeres que están y/o han pasado por esta etapa con alguno de sus hijos, entendí que lo que quería era que le pusiera la pasta de dientes. Entonces, le dije:
- Ah, ¿quieres Pasta?
Ella me contestó afirmativamente e intenté, como buen(?) padre formador, corregir su error, por lo que le dije:
- Con P
Y me contestó de la manera más natural:
- No, con agua.
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