Hace algunas semanas que estábamos buscando una gatita para tener una mascota en la casa y hoy, después de una intensa búsqueda, logramos conseguir una. Según nos contaron los veterinarios a los que preguntamos, ésta no es época de nacimientos por lo que la misión se hacía un poco más compleja y, por lo tanto, deberíamos esperar hasta Agosto. Por suerte, en Internet, logramos encontrar una de dos meses y hoy la fuimos a recoger. No le dijimos nada a nuestras hijas y fuimos al medio día a encontrarnos con los dueños en el Apumanque.
Es de color gris, con los ojitos amarillo oscuro y de pelo largo. Obviamente no es de raza, pero, para ser la primera mascota de la casa, es justo lo que andábamos buscando. Ni yo ni mi esposa hemos tenido un gato antes por lo que ésta es una experiencia totalmente nueva para los dos y, ni hablar, lo que significa para nuestras hijas.
El encuentro fue en la nueva estación del metro en donde nos estában esperando con la gatita en una caja. La primera en verla fue la Isi quien, inmediatamente, quiso tomarla en brazos. La Isi ya sabía que andábamos en la búsqueda pero no tenía idea de cuándo se iba a concretar esto. Con la gatita en brazos, la Antonia, también se volvió loca y lo primero que hizo, curiosamente, fue intentar tocarle los ojos. Después de un rato de escuchar las instrucciones de sus "tutores" temporales, nos fuimos con ella al supermercado a comprar un poco de comida de gatos (la misma marca que nos habían recomendado). La gatita venía de una casa en donde había una niña de cuatro años también, lo que me produjo cierta esperanza en términos de la paciencia de la gatita para soportar a los niños.
Cuando llegamos a la casa lo primero que hicimos fue soltarla. Inmediatemente la Isi y la Antonia comenzaron a perserguirla y ella, en un terreno desconocido, lo primero que hizo fue esconderse en donde pudo. La situación fue bastante estresante por un rato ya que las niñas no lograron contener los impulsos por abrazar, agarrar, apretar, cargar, perseguir, forzar, acariciar, etc., a la gatita y, por un momento, pensamos que le daría un infarto.
En la tarde fuimos a comprar todo el kit básico de supervivencia de Gatos (Arena, Cubeta, Peineta, Rascador, Pala, Plato y juguetes especialmente elegidos por la Isi) mientras la dejamos en la cocina encerrada. Cuando volvimos, acomodamos las cosas y nos embarcamos en la aventura de retomar la rutina con la nueva integrante.