martes, 15 de junio de 2010

¿Cómo?

Actualmente tenemos la arena de la gata cerca del comedor de diario en la cocina. Hoy, mientras tomábamos desayuno, la gata aprovechó de hacer sus necesidades en la arena acompañada por nosotros. Mientras mirábamos este lindo espectáculo, la Isi le comentó a la Antonia:

- ¡La gata está cagando!

Por un momento no pude creer lo que había escuchado. Si bien es cierto no pretendo que la Isi sea una monja, tampoco estaba preparado para escucharla hablar así. Entonces, por si había cometido un error, le pregunté lo que había dicho y me dijo nuevamente:

- ¡La gata está cavando!... ¡está cavando un tesoro!

Grande fue mi tranquilidad cuando escuché esto... efectivamente... la gata estaba "cavando".

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