Hoy fuimos a ver unos departamentos cerca de escuela militar. Mi espíritu de inversionista (ojo, sólo el espíritu por el momento) y las infinitas promociones del tipo las "72 hrs Inombiliarias" y otras, son señales demasiado fuertes. Así que nos embarcamos en el proceso e ir a ver algunos deptos.
El día avanzó más lento de lo que quisimos, así que sólo pudimos ir a ver algunos deptos en dos edificios vecinos. Comenzamos el proceso en el primero. Recorrimos cuatro departamentos piloto. Tres de dos habitaciones en diversas disposiciones (suite, cocina americana, etc.) y uno de tres habitaciones (en realidad dos más un caja de fósforos que se suponía era una pieza). Luego, en el edificio vecino, recorrimos uno de 3 piezas y uno de 4. En este edificio, efectivamente, los espacios eran los indicados, es decir, las piezas eran todas piezas.
Cuando estábamos saliendo del último departamento (piloto), la Isi preguntó:
- Papito, ¿Dónde están las personas de éstas casas?
Nos reímos un momento e intentamos explicarle el concepto de departamento piloto. No se si tuvimos éxito, pero, no nos volivó a preguntar.
domingo, 23 de agosto de 2009
jueves, 20 de agosto de 2009
La Mochila
Hoy, como casi todos los días, llevé a mi hija en moto al su jardín. Sólo es una cuadra y media pero, para ella, es como el rally Paris-Dakar. No me perdona el día en que no la puedo ir a dejar.
Mi moto es una scooter simple Yamaha JOG-100. Cuando nos vamos, ella va entre mis piernas, parada y agarrada de los espejos con sus guantes de Hello Kitty y, la mochila, va entre la moto y ella. A veces le pongo su casco pero reconozco que no es un hábito.
El camino es 1 cuadra por calle y media cuadra por la vereda sin muchos sobresaltos. Siempre me estaciono al lado de la puerta del jardín en un pedazo de tierra absolutamente desértico.
Hoy me estacioné y, al hacer esto, la mochila se cayó de la moto al suelo y qúedó cerca de la puerta. No porque fuéramos muy rápido, símplemente por la manera en que cayó. Contrario a lo que mi cererbo pensó en ese momento ("la mochila se cayó"), la Isi miró la situación e inmediatamente me dijo:
- Papito, papito, ¡la mochila se bajó sola!
No quise entrar en detalles y mucho menos reflexionar sobre el evento porque, en realidad, me gustó demasiado la manera en que percibió el "libre albedrío" de la mochila.
Mi moto es una scooter simple Yamaha JOG-100. Cuando nos vamos, ella va entre mis piernas, parada y agarrada de los espejos con sus guantes de Hello Kitty y, la mochila, va entre la moto y ella. A veces le pongo su casco pero reconozco que no es un hábito.
El camino es 1 cuadra por calle y media cuadra por la vereda sin muchos sobresaltos. Siempre me estaciono al lado de la puerta del jardín en un pedazo de tierra absolutamente desértico.
Hoy me estacioné y, al hacer esto, la mochila se cayó de la moto al suelo y qúedó cerca de la puerta. No porque fuéramos muy rápido, símplemente por la manera en que cayó. Contrario a lo que mi cererbo pensó en ese momento ("la mochila se cayó"), la Isi miró la situación e inmediatamente me dijo:
- Papito, papito, ¡la mochila se bajó sola!
No quise entrar en detalles y mucho menos reflexionar sobre el evento porque, en realidad, me gustó demasiado la manera en que percibió el "libre albedrío" de la mochila.
jueves, 13 de agosto de 2009
El Jugo de Mora
Hoy tuvimos que llevar a la Isi a que le tomaran una muestra de sangre para unos exámenes de rutina que nos solicitó la pediatra. Los exámenes eran en ayunas así que el día comenzó temprano para no tener mayores problemas con la leche matinal que, obviamente, no se podía tomar antes de salir. No fue fácil la misión, pero, logramos salir temprano rumbo a la clínica.
Llegamos y nos fuimos rápidamente al laboratorio clínico, extremadamente preocupados por la reacción de la Isi ante el procedimiento de toma de sangre ya que ésta era su primera vez y la experiencia previa con las vacunas no había sido de lo mejor. Tomamos número, esperamos y al final nos llamaron. Entró la Isi con mi esposa y, lo que sigue, es lo que me contó ella que sucedió.
En el cubículo había tres enfermeras listas y dispuestas para el procedimiento. La Isi se sentó en las piernas de mi esposa y se subió la manga mientras las enfermeras prepararon todo. Le pusieron la banda, el alcohol y... la cánula (creo que así se llama) para la extracción de la sangre. Ante la sorpresa de todos, la Isi no lloró y miró toda la secuencia.
Una de las enfermeras puso el primer tubo al vacío y comenzó la extracción de la sangre. Me imagino al cara de la Isi en este momento porque las enfermeras comenzaron a decir:
- ¡Uyyy, mira lo que te está saliendo! ¿será que te tomaste un jugo de mora?
Y la otra comentó:
- No... yo creo que fue un poco de coca-cola...
Y así, una tras otra, fueron dando su opinión respecto al orígen de ese líquido espeso y color vino tinto que salía desde el brazo de la Isi. Rápidamente se obtuvo el stock requerido para los exámenes y terminó el procedimiento, extracción de la cánula, limpieza y parche curita. De regalo, le dieron un cuaderno para pintar y unos lápices de cera. Felíz se fue del cubículo y nosotros también.
Como ninguno había tomado desayuno antes de salir, nos fuimos a la cafetería a tomar algo. Cada uno pidió lo suyo y, después de un momento, estábamos todos comiendo. La Isi pidió un jugo de naranja y una dona. No es un desayuno normal ni mucho menos habitual, sin embargo, como premio, esta vez la dejamos. En eso estábamos cuando la Isi preguntó:
- Mamita... ¿qué jugo habré tomado que me salió de ese color?
Obviamente, todavía estaba tratando de develar el misterio del color de su sangre.
Llegamos y nos fuimos rápidamente al laboratorio clínico, extremadamente preocupados por la reacción de la Isi ante el procedimiento de toma de sangre ya que ésta era su primera vez y la experiencia previa con las vacunas no había sido de lo mejor. Tomamos número, esperamos y al final nos llamaron. Entró la Isi con mi esposa y, lo que sigue, es lo que me contó ella que sucedió.
En el cubículo había tres enfermeras listas y dispuestas para el procedimiento. La Isi se sentó en las piernas de mi esposa y se subió la manga mientras las enfermeras prepararon todo. Le pusieron la banda, el alcohol y... la cánula (creo que así se llama) para la extracción de la sangre. Ante la sorpresa de todos, la Isi no lloró y miró toda la secuencia.
Una de las enfermeras puso el primer tubo al vacío y comenzó la extracción de la sangre. Me imagino al cara de la Isi en este momento porque las enfermeras comenzaron a decir:
- ¡Uyyy, mira lo que te está saliendo! ¿será que te tomaste un jugo de mora?
Y la otra comentó:
- No... yo creo que fue un poco de coca-cola...
Y así, una tras otra, fueron dando su opinión respecto al orígen de ese líquido espeso y color vino tinto que salía desde el brazo de la Isi. Rápidamente se obtuvo el stock requerido para los exámenes y terminó el procedimiento, extracción de la cánula, limpieza y parche curita. De regalo, le dieron un cuaderno para pintar y unos lápices de cera. Felíz se fue del cubículo y nosotros también.
Como ninguno había tomado desayuno antes de salir, nos fuimos a la cafetería a tomar algo. Cada uno pidió lo suyo y, después de un momento, estábamos todos comiendo. La Isi pidió un jugo de naranja y una dona. No es un desayuno normal ni mucho menos habitual, sin embargo, como premio, esta vez la dejamos. En eso estábamos cuando la Isi preguntó:
- Mamita... ¿qué jugo habré tomado que me salió de ese color?
Obviamente, todavía estaba tratando de develar el misterio del color de su sangre.
miércoles, 12 de agosto de 2009
La Parabólica
Estábamos conversando con mi esposa de varias cosas antes de comenzar el día mientras tomábamos desayuno. La Isi se comía su chocapic y la Antonia su galleta. En un momento dado hice el comentario de que mi amigo Alvaro estaba de vuelta en Santiago. La Isi por mientras seguía comiendo su cereal, cantando y haciendo de las suyas con la muñeca que le regalamos el día del niño.
Seguimos conversando un buen y, después de un rato, la Isi comenzó a preguntar una y otra vez con un tono entre melancólico y tímido:
- ¿Alvaro está en Santiago?.... (pausa) ¿Alvaro está en Santiago?.... (pausa) ¿Alvaro está en Santiago?....
Así, una y otra vez. La Isi no conoce a mi amigo, por lo que me llamó un poco la atención que se preocupara tanto del comentario que había hecho... hasta que, de pronto, logré entender. Ella pensó que estábamos hablando de Alvaro, el papá de Natalia y Juanita (las hermanas de mi esposa que viven en Colombia) y actual esposo de la mamá de ella. Así que la gran preocupación de la Isi era saber si es que él estaba en Santiago y, me imagino, la posiblidad de que lo viéramos en algún momento. No tuve más opción que abrazarla y explicarle lo que realmente quise decir y que Alvaro seguía en Colombia.
Todo esto me hizo recordar que, cuando la Isi era más chica, no lograba pronunciar bien el nombre Alvaro y le decía "Bálbaro". Está claro que ahora su parabólica tiene claro cómo se pronuncia el nombre.
Seguimos conversando un buen y, después de un rato, la Isi comenzó a preguntar una y otra vez con un tono entre melancólico y tímido:
- ¿Alvaro está en Santiago?.... (pausa) ¿Alvaro está en Santiago?.... (pausa) ¿Alvaro está en Santiago?....
Así, una y otra vez. La Isi no conoce a mi amigo, por lo que me llamó un poco la atención que se preocupara tanto del comentario que había hecho... hasta que, de pronto, logré entender. Ella pensó que estábamos hablando de Alvaro, el papá de Natalia y Juanita (las hermanas de mi esposa que viven en Colombia) y actual esposo de la mamá de ella. Así que la gran preocupación de la Isi era saber si es que él estaba en Santiago y, me imagino, la posiblidad de que lo viéramos en algún momento. No tuve más opción que abrazarla y explicarle lo que realmente quise decir y que Alvaro seguía en Colombia.
Todo esto me hizo recordar que, cuando la Isi era más chica, no lograba pronunciar bien el nombre Alvaro y le decía "Bálbaro". Está claro que ahora su parabólica tiene claro cómo se pronuncia el nombre.
domingo, 9 de agosto de 2009
La Reencarnación
Hoy estuvimos jugando con la Isi y la Antonia al mismo tiempo. Cosa dificil considerando las distintas aptitudes de cada una. Al final logramos hacer un juego en donde con la Isi intentábamos que la Antonia hiciera cosas más complejas. En este juego estábamos, cuando de pronto, la Isi me hizo una pregunta simple:
- Papito ¿Cuando voy a nacer de nuevo?
Obviamente la respuesta es simple - nunca, sin embargo, intenté explicarle de la mejor manera posible que no había vuelta atrás en este proceso y que, lo más seguro, es que todos los días creciera un poco más...
- Papito ¿Cuando voy a nacer de nuevo?
Obviamente la respuesta es simple - nunca, sin embargo, intenté explicarle de la mejor manera posible que no había vuelta atrás en este proceso y que, lo más seguro, es que todos los días creciera un poco más...
miércoles, 5 de agosto de 2009
1-800-DIOS
Ayer la Isi fue a hacer pipí y me pegó un grito grande cuando terminó. Fui entonces a limpiarla y ordenarla para que pudiera seguir con sus actividades antes de irse a dormir. En eso estábamos cuando me preguntó:
- Papito... ¿Cómo se llama a Dios?
Su pregunta me pilló absolutamente desprevenido por lo que no supe muy bien qué contestarle (digamos que la religión no es mi fuerte). Pensé en decirle que por medio de una oración o algo así, pero preferí preguntarle:
- Yo no se cómo se llama a Dios, ¿Porqué me preguntas eso?
Y me respondió:
- Porque el "Timote" me dijo que para llamar a Dios hay que marcar el siete-siete-ocho-ocho-nueve-nueve (77-88-99)...
- ¿En serio? ¿Y cómo? - le pregunté
- Sí, eso nos dijo en el jardín y nos dijo que había que marcarlo en un celular chiquito que tenía él y que no nos prestó...
De esta conversación tengo dos misterios que resolver. El primero es descubrir el nombre correcto del "Timote" y, el segundo, confirmar si Dios existe o no.
- Papito... ¿Cómo se llama a Dios?
Su pregunta me pilló absolutamente desprevenido por lo que no supe muy bien qué contestarle (digamos que la religión no es mi fuerte). Pensé en decirle que por medio de una oración o algo así, pero preferí preguntarle:
- Yo no se cómo se llama a Dios, ¿Porqué me preguntas eso?
Y me respondió:
- Porque el "Timote" me dijo que para llamar a Dios hay que marcar el siete-siete-ocho-ocho-nueve-nueve (77-88-99)...
- ¿En serio? ¿Y cómo? - le pregunté
- Sí, eso nos dijo en el jardín y nos dijo que había que marcarlo en un celular chiquito que tenía él y que no nos prestó...
De esta conversación tengo dos misterios que resolver. El primero es descubrir el nombre correcto del "Timote" y, el segundo, confirmar si Dios existe o no.
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