Hoy hicimos un intento por ir a ver a la pequeña gigante. Sin mucha información, partimos de mi casa a las 11:30 hacia el centro. Llegamos a plaza italia y dejamos el auto estacionado al frente de la Escuela de Derecho de la U. y caminamos hacia el metro. La vereda no nos facilitó el trabajo, pero, al final llegamos. Tomamos el metro y nos bajamos en La Moneda. Al salir nos encontramos con un mar humano de expectadores y de vendedores. Vendían absolutamente de todo: Banderas, Gorros, Poleras, Credenciales, etc., y, obviamente, comida y bebidas.
Caminamos a duras penas por teatinos hacia la Plaza de la Constitución donde nos indicaron estaba la pequeña gigante durmiendo. Llegamos y no logramos ver nada. Absolutamente nada. Lo único que se veía era el soporte de la muñeca y el barco, sin embargo, como ella estaba durmiendo, era imposible verla. Ya eran las 12:30 y le pregunté a un carabinero si tenía idea del itinierario. A pesar de su poca amabilidad, logré entender que a las 13:00 se despertaría, así que decidimos, ya que estábamos ahí, esperar un rato.
A pleno sol, esos 30 minutos se hicieron eternos, sin embargo, a las 13:10 comenzo a levantarse la pequeña gigante. Por suerte, ahora sí, pudimos verle el pelo mientras la bañaban y peinaban. Como la Isi estaba en mis hombros, me imagino ella pudo ver más que yo. En ese momento el ambiente estaba absolutamente sobrepasado, así que, a pesar de las insistencias de la Isi (papito, acércate más, pasa por ahí, súbete la reja, etc.) decidimos emprender el camino de regreso.
Nos demoramos un buen rato en poder llegrar al metro y, luego, lo normal. Metro Baquedano, caminar al auto y de vuelta a la casa.
Cuando estábamos a dos cuadras de la casa, la Isi se puso a gritar y llorar porque tenía ganas de ir al baño. Le indicamos que faltaban sólo dos cuadras. Insistió en que ya no aguantaba varias veces hasta que le dije:
- Isi, ¿qué hacemos? Faltan sólo dos cuadras y llegamos o... ¿pefieres hacer aquí en la calle? (justo estábamos en un semáforo)
- ¿Dónde? - preguntó la Isi.
- Ahí en las plantas - contesté yo.
- Ahí en la calle - contestó mi esposa.
Después de un momento pensando (ya habíamos avanzado una cuadra más por suerte), la Isi contestó:
- No mamá, es de mala educación hacer en la calle. ¡Imagínate, después viene un auto y choca y se embarra!
Llegamos a la casa un minuto después y, por suerte, su ida al baño no fue como lo que me imaginé cuando la Isi mencionó el auto chocado y embarrado.
domingo, 31 de enero de 2010
sábado, 30 de enero de 2010
Las Profesiones
Hoy la Antonia tiene un año y medio. Con la facilidad que le da poder caminar, está descubriendo el mundo a pasos agigantados. A veces con la ayuda de su hermana y otras veces con ninguna lo que hace aún más complejo el proceso. Considerando esto, ha demostrado una habilidad sobresaliente para cuatro actividades que, espero, no estén marcando su futuro profesional. Esta actividades son:
- Zapatera. El closet de las niñas y la sección de los zapatos está a su alcance en la pieza y, por tal razón, ha demostrado una habilidad especial para entretenerse con esto. Se pone todos los pares de zapatos que encuentra una y otra vez, se los pone a las muñecas y, cuando esto no es suficiente, intenta ponérnselos a mi esposa, a mí y/o a la Isi.
- Portera. Cuando suena el timbre de la casa, sale corriendo y abre la puerta principal (cuando no está con llave) y le da la bienvenida a cualquier persona con casi la única palabra que está en su vocabulario: Holaaaaaaaaa.... Holaaaaaaaaa..... Las personas no dejan de sorprenderse con tal calurosa bienvenida. El problema es que al interior de la casa es todo lo contrario, es decir, se dedica a mantener todas las puertas cerradas y, después de múltiples apretones de dedos y cosas por el estilo, ya es una experta en cerrar las puertas.
- Telefonista. Con mucha dedicación la Antonia hoy agarra todos los teléfonos de la casa (fijos y celulares) y marca los números de su destino que, por el largo de los números, incluyen los códigos de acceso a la galaxia. Luego, contesta y, nuevamente, pronuncia su palabra preferida: Holaaaaa.... Holaaaaaaa...... Corta y vuelve a marcar una y otra vez sin parar.
- Andinista. No tengo claro cómo, pero ha logrado desarrollar una habilidad increible para subirse a todo lo que permita ser escalado de alguna manera. Primero fue el futón, ahora son todas las sillas que estén a su alcance, luego el banquito-escala de la cocina y, así, una cosa tras otra. Probablemente esta sea la más compleja de sus habilidades hoy. Primero porque obviamente no tiene conciencia de los peligros y, segundo, por el stress al que nos somete mientras realiza sus hazañas.
Espero que siga avanzando en su aprendizaje y que pronto descubra nuevas profesiones para que, cuando llegue el momento, tenga clara su vocación.
miércoles, 27 de enero de 2010
Mrs. Doubtfire (o Tootsie)
Esta semana comenzaron las vacaciones mías y de mi esposa. Como resultado de esto y haciendo uso de la necesidad de coordinar las vacaciones con el resto del mundo, nuestra empleada también está de vacaciones, razón por la que nos está tocando hacer todo en la casa mientras esperamos el momento para subirnos al avión.
Ayer, entonces, me propuse hacer el desayuno. Puse la mesa y llamé a todos a la mesa de diario de la cocina mientras yo lo preparaba. Ya estaban todos sentados y yo continuaba en eso cuando la Isi exclamó:
- ¡Hola Angeloto! ¿Vas a prepara el desayuno?
¿Porqué Angeloto?, simple, porque así se llama nuestra nana.
Ayer, entonces, me propuse hacer el desayuno. Puse la mesa y llamé a todos a la mesa de diario de la cocina mientras yo lo preparaba. Ya estaban todos sentados y yo continuaba en eso cuando la Isi exclamó:
- ¡Hola Angeloto! ¿Vas a prepara el desayuno?
¿Porqué Angeloto?, simple, porque así se llama nuestra nana.
martes, 26 de enero de 2010
Diccionario de Guagua
La Antonia ha avanzando en aumentar su vocabulario lentamente. Hoy tiene las siguientes palabras ya identificables en él (escritas como suenan):
- Abbe. Abre.
- Agua. Agua.
- Guagua. Guagua.
- Gugo. Jugo.
- Hola. Hola.
- Ñam-Ñam. Comer, tengo hambre, comida, etc.
- TaTa. Teta, Chupete, etc.
No se si es poco o mucho, pero me parece que claramente es un avance... así que seguiré optimista respecto al preceso.
domingo, 17 de enero de 2010
La Conjugación
Por esas cosas de la vida, hoy estoy en Maresias mientras hago una pausa en mi viaje de trabajo a Brasil. Viajé el viernes de Sao Paulo a Maresias y me quedo hasta el hoy en la tarde. Hasta el momento lo que he visto me ha gustado mucho: las playas, el ambiente, la comida, etc., y, en la posada que me quedé (Pousada Brig), me hicieron un "upgrade", y por el mismo precio me ubicaron en una habitación mejor. Así que todo bien hasta ahora. Espero poder meterme al mar e intentar aprovechar las buenas olas que parece hay aquí.
Ayer en la noche llamé a mi casa para saber cómo estaba todo por allá. Casi siempre hablo sólo con mi esposa, en primer lugar porque la Isi odia el teléfono y, en segundo lugar, porque la Antonia sólo sabe decir "hola" (la última vez que intenté hablar con ella me dijo hola como 10 veces por segundo, pobrecita). Pero esta vez quise que fuera distinto. Así que le pedí a mi esposa me comunicara con la Isi primero y, bueno, resultó. Hablamos unos minutos, me conto que había lavado el auto, que me tenía una sorpresa y, obviamente, me preguntó que cuando llegaba. Cuando le dije que faltaba una semana, me contesto que le daba "mucha pena" (a mí más que a ella de todas maneras).
Y, luego, fue el turno de la Antonia. Mi esposa le pasó el teléfono y le hablé.
- Hola.... Antonniiiiitiiiiittaaaaaaaaaa......
Se produjo un silencio y escuché a lo lejos cuando (eso me imagino yo), miró a mi esposa y con cara de pregunta le dijo:
- ¿Papá?
- Si, es papá, dile "hola papá" - contestó mi esposa.
Y, dos segundos después, escuché, por primera vez, a la Antonia conjugando palabras. Para suerte mía, las palabras más lindas que pudo pronunciar:
- Hola..... Papá....
Después de eso, no pudimos elaborar nada más, pero ya era suficiente.
Ayer en la noche llamé a mi casa para saber cómo estaba todo por allá. Casi siempre hablo sólo con mi esposa, en primer lugar porque la Isi odia el teléfono y, en segundo lugar, porque la Antonia sólo sabe decir "hola" (la última vez que intenté hablar con ella me dijo hola como 10 veces por segundo, pobrecita). Pero esta vez quise que fuera distinto. Así que le pedí a mi esposa me comunicara con la Isi primero y, bueno, resultó. Hablamos unos minutos, me conto que había lavado el auto, que me tenía una sorpresa y, obviamente, me preguntó que cuando llegaba. Cuando le dije que faltaba una semana, me contesto que le daba "mucha pena" (a mí más que a ella de todas maneras).
Y, luego, fue el turno de la Antonia. Mi esposa le pasó el teléfono y le hablé.
- Hola.... Antonniiiiitiiiiittaaaaaaaaaa......
Se produjo un silencio y escuché a lo lejos cuando (eso me imagino yo), miró a mi esposa y con cara de pregunta le dijo:
- ¿Papá?
- Si, es papá, dile "hola papá" - contestó mi esposa.
Y, dos segundos después, escuché, por primera vez, a la Antonia conjugando palabras. Para suerte mía, las palabras más lindas que pudo pronunciar:
- Hola..... Papá....
Después de eso, no pudimos elaborar nada más, pero ya era suficiente.
domingo, 3 de enero de 2010
La Antonia y los Muebles
Cuando era niño, solíamos jugar a "Los Muebles" con mis compañeros(as) de colegio. El juego era simple, en plena etapa de abrir los ojos a la relación hombre-mujer, las mujeres hacían un grupo y los hombres otro. Un grupo le tocaba convertirse en mueble, lo que significaba que cada persona debía intentar imitar y/o ajustarse lo más posible a algún mueble (silla, sillón, banco, etc.) y, luego, venía el otro grupo a "probar" los muebles que, en términos simples, consistía en que se "sentaban" en cada mueble. El objetivo final del juego era armar parejas mediante el proceso de selección del "mejor mueble" (esto debido a que las mujeres eran mucho más maduras y los hombres eramos todos medio tímidos en ese momento).
El caso es que me acordé de esta historia porque la Antonia tiene una fascinación por sentarse arriba de las personas. Es de lo más chistoso el fenómeno, no sólo por la obsesión que le produce si no que, además, por la manera en que lo hace.
Por ejemplo, si uno está en el piso (acostado, sentado, reclinado, o algo así), ella se acerca un poco y se ubica a 1 metro aproximadamente. Luego, muy discretamente, se da vuelta y camina hacia atrás... muy despacito... hasta que percibe que ha llegado el momento. En ese instante, sin ningún tipo de compasión, se sienta sobre la parte del cuerpo que esté a su espalda. Esto, claramente, produce situaciones incómodas, como por ejemplo, que se sienta en la guata, en la cabeza, etc., sin ningún tipo de prejuicio.
Por lo pronto estamos tratando de entender si es apego y/o alguna otra obsesión que espero supere pronto.
El caso es que me acordé de esta historia porque la Antonia tiene una fascinación por sentarse arriba de las personas. Es de lo más chistoso el fenómeno, no sólo por la obsesión que le produce si no que, además, por la manera en que lo hace.
Por ejemplo, si uno está en el piso (acostado, sentado, reclinado, o algo así), ella se acerca un poco y se ubica a 1 metro aproximadamente. Luego, muy discretamente, se da vuelta y camina hacia atrás... muy despacito... hasta que percibe que ha llegado el momento. En ese instante, sin ningún tipo de compasión, se sienta sobre la parte del cuerpo que esté a su espalda. Esto, claramente, produce situaciones incómodas, como por ejemplo, que se sienta en la guata, en la cabeza, etc., sin ningún tipo de prejuicio.
Por lo pronto estamos tratando de entender si es apego y/o alguna otra obsesión que espero supere pronto.
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