Cuando era niño, solíamos jugar a "Los Muebles" con mis compañeros(as) de colegio. El juego era simple, en plena etapa de abrir los ojos a la relación hombre-mujer, las mujeres hacían un grupo y los hombres otro. Un grupo le tocaba convertirse en mueble, lo que significaba que cada persona debía intentar imitar y/o ajustarse lo más posible a algún mueble (silla, sillón, banco, etc.) y, luego, venía el otro grupo a "probar" los muebles que, en términos simples, consistía en que se "sentaban" en cada mueble. El objetivo final del juego era armar parejas mediante el proceso de selección del "mejor mueble" (esto debido a que las mujeres eran mucho más maduras y los hombres eramos todos medio tímidos en ese momento).
El caso es que me acordé de esta historia porque la Antonia tiene una fascinación por sentarse arriba de las personas. Es de lo más chistoso el fenómeno, no sólo por la obsesión que le produce si no que, además, por la manera en que lo hace.
Por ejemplo, si uno está en el piso (acostado, sentado, reclinado, o algo así), ella se acerca un poco y se ubica a 1 metro aproximadamente. Luego, muy discretamente, se da vuelta y camina hacia atrás... muy despacito... hasta que percibe que ha llegado el momento. En ese instante, sin ningún tipo de compasión, se sienta sobre la parte del cuerpo que esté a su espalda. Esto, claramente, produce situaciones incómodas, como por ejemplo, que se sienta en la guata, en la cabeza, etc., sin ningún tipo de prejuicio.
Por lo pronto estamos tratando de entender si es apego y/o alguna otra obsesión que espero supere pronto.
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