Hoy en la mañana, la Isi apareció al lado de mi cama como a las 04:00 diciéndome que tenía susto a la oscuridad. En seguida le hice un espacio en la cama y se acomodó a mi costado. Hace algunos años atrás, esto hubiera sido un suicidio, no sólo porque mis hijas al dormir se mueven sin parar, si no, más bien, porque la Isi es un horno. Después de un rato es casi imposible estar junto a ella con algún tipo de frazada. Por suerte, hoy fue distinto. Se durmió y pudimos ordenarnos relativamente bien.
A las 06:10 de la mañana, comenzó a moverse y de pronto me dijo:
- Papito... ¡ya me quiero dispertar!
Curiosa manera de referirse al hecho de que lo que quería era levantarse, porque despierta ya estaba y, no contenta con eso, me había "dispertado" a mi también. Le dije que no, que aún quedabana algunos preciados minutos de sueño. Me hizo caso por suerte, se dio la vuelta y seguimos durmiendo los 20 minutos más que nos quedaban (ella, como está de vacaciones, pudo seguir durmiendo mucho más).
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