martes, 27 de septiembre de 2011

El Sabor del Yogurt

Como a la Anto no le gusta la leche, ella siempre toma yogurt al desayuno. Últimamente la hemos sentido bastante aburrida de yogurt y, por lo tanto, hemos intentado variarle los sabores, las marcas, etc., con el objeto de que siga tomando algún lácteo en la mañana.

Hoy amaneció más aburrida que nunca, así que tuve que hacer mi mejor esfuerzo por estimularla para que se lo comiera. Lo primero fue intentar decirle que era de una marcad nueva. Luego, intenté compararla con la Isi que, a esa altura, ya casi se había terminado su desayuno. Tampoco funcionó. Cuando estaba perdiendo la esperanza, logré que la Anto probara un poco del yogurt y, por lo tanto, aproveché mi última oportunidad para llamarle la atención:

- Anto… Anto… ¿sabes de qué sabor es este yogurt? – le dije mientras le daba la cucharada de yogurt.

Yo pensé que eso la iba a hacer meditar y/o, por último, pedirme otra cucharada para lograr identificar el sabor del yogurt que, además, era de un sabor bastante complejo. La Anto miró el empaque del yogurt para buscar la fruta y/o cualquier símbolo que le permitiera contestar mi pregunta. Identificó la figura y me dijo desinteresadamente.

- Es de vainilla papi.

Efectivamente, el yogurt era de vainilla y se lo terminó de comer completo. Espero la próxima vez si logre identificar el sabor del yogurt sin necesidad de mirar el “torpedo”.

martes, 13 de septiembre de 2011

¿Como se llama el Duende?

Hoy en la mañana me compré unas galletas Oreo Cakesters que estaban en promoción 2x1. Si no las has probado aún, creo que es urgente y necesario que vayas de inmediato a comprar un paquete y las pruebas. Si las Oreo normales son ricas, las Cakesters son simplemente increíbles. El caso es que, como me llevé los paquetes a la oficina, en la tarde, decidí llevarme un paquete a la casa de regalo para las niñas. Otra gracia de estas galletas es que vienen en paquetes individuales de dos galletas lo que las hace más manejables y más entretenidas (nada como abrir un paquete detrás de otro sin parar, je, je).

Cuando llegué a la casa y, con el objeto de hacer algo distinto, les conté la siguiente historia a las niñas.

“Imagínense que cuando venía para acá, se me cruzó un duende. Un duende pequeñito, como de 50 centímetros. Se paró delante mío y me preguntó hacia dónde iba. Le dije que venía a mi casa y me preguntó quién estaba en la casa. Le dije que estaban mis hijas, las niñas más lindas del mundo, mi esposa y la nana. El duende me miró y me preguntó si mis hijas se portaban bien. Le dije que si, que se portaban mejor que todas las niñas del mundo. Entonces, el duende, sin pensarlo me dio un regalo y me dijo se lo diera a mis niñas cuando llegara”

A esa altura, la Anto y la Isi saltaban de alegría y comenzaron a buscar en mis bolsillos el regalo. Abrí mi mochila y saqué el paquete. La Isi saltaba para tratar de quitármelo de la mano y la Anto corría en círculos gritando. Abrí el paquete y le di una galleta a cada una. Se las comenzaron a comer felices hasta que la Anto me preguntó:

- ¿Y de qué color era el duende?

- No sé – le dije y luego agregué – ¡Pero se me olvidó preguntarle al duende cómo se llamaba!

La Isi que andaba saltando y comiéndose la galleta un poco más lejos escuchó esto y aclaró de inmediato, en tono burlón, tirando por tierra toda mi puesta en escena:

- Fácil… ¡El duende se llamaba Aliosha Bertini!

lunes, 12 de septiembre de 2011

No Tengo Tos

Anoche la Anto pasó una noche pésima por una tos que está incubando. Hace mucho tiempo que no le pasaba y me alegro mucho por eso, sin embargo, es un poco desesperante cuando no para de toser en toda la noche.

Hoy, cuando llegué del trabajo, salió corriendo a saludarme y, obviamente, le pregunté:

- ¿Cómo te has sentido hoy? ¿Ya estás bien? ¿No has tenido tos?

Me miró y me contestó de inmediato:

- No. Ya no tengo tos. Mira.

Y se quedó parada al lado mío, con la boquita cerrada y mirándome con los ojitos cerrados para que yo me diera cuenta que ya no tenía tos. Mi felicidad fue inmediata. Lamentablemente, en la noche no paró de toser nuevamente. Parece que el examen lo tendré que hacer más profundo la próxima vez.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El Aliño Súper Mega Especial

El otro día me hice una ensalada de lechuga con un aliño que me encanta que tiene mostaza, soya, limón y aceite de oliva. Mientras me la preparaba las niñas estaban comiendo su almuerzo. Cuando me senté a comer la ensalada junto a ellas, la Isi me dijo que quería probarla. Cosa rara porque en general la lechuga no está dentro de sus platos aceptables.

Me pareció muy valioso que quisiera probar, así que le di un poco. Se la comió con gusto y me dijo que le había encantado que por favor le diera más. Así que, aprovechando la circunstancia, le serví en su plato una buena cantidad que se la comió feliz y, al terminar, exclamó:

- Me encanta la lechuga con el súper aliño del papá – dijo alegremente.

Hoy, nuevamente, hice lechuga y la Isi, para mi alegría, estaba inscrita de las primeras para que le diera. Hice mi aliño, lavé y corté la lechuga, la revolví y serví en dos platos para ella y para mi. Luego, me senté a la mesa a comer con ella. Inmediatamente, agarró una porción con el tenedor y se la comió. Esta vez, a diferencia de la anterior, se me pasó la mano con el limón por lo que estaba un poco ácida por lo que se le llenaron los ojitos con unas pocas lágrimas. Cuando le pregunté que le pasaba me contestó:

- Está un poco ácida… parece que tiene mucho limón.

Un rato después llegó mi esposa y se sorprendió cuando nos vio comiendo lechuga a los dos.

- Así es – dije reforzando la situación – desde hace unos días a la Isi le encanta la lechuga y, más aún, con el aliño súper mega especial que preparo yo.

Inmediatamente la Isi agregó:

- Si, así es. ¡Sólo que esta vez no le quedó tan especial al papá!

Creo que con ese nivel de exigencia voy a tener que comenzar a anotar las proporciones del aliño para no equivocarme de nuevo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Las Notas

Hoy al desayuno, mi esposa trajo la evaluación del segundo trimestre de la Isi. Después que ella la revisó, comencé a revisarla yo mientras la Isi tomaba desayuno a mi lado. Obviamente, la Isi se interesó de inmediato por saber qué era lo que yo estaba revisando, por lo que, después de un momento me preguntó:

- Papi… ¿Qué es eso? – me preguntó

- Son tus notas del colegio – le contesté

Casi sin pensarlo, me contestó inmediatamente:

- ¿Do – Re – Mi – Fa – Sol – La Si? ¿Son las notas del colegio?

Intenté explicarle, mientras me reía por la asociación que había hecho recién, lo que eran las notas en este contexto.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Las Alianzas

Hoy llegó la Isi muy feliz para contarnos que se habían armado las alianzas en su colegio para los concursos de fiestas patrias. A ella le tocó la alianza verde y, lo primero que hizo, antes de comenzar a contarme todos los detalles sobre lo que tenían que hacer, llevar, etc., para el viernes, fue cantarme el himno de su alianza que era más o menos así:

Con A… Con A… Con A de Alegría
Con E… Con E… Con E de Entusiasmo
Con I… Con I… Con I de Interés
Con O… Con O… Con o de “Octivismo”
Con U… Con U… Con un equipo ganador la Alianza Verde es la mejor

Claramente, intenté corregir el pequeño detalle respecto al optimismo. No fue posible. Me insistió hasta el final que era “Octivismo” en vez de “Optimismo”. Así que, después de eso, tendré que averiguar bien si el error es del colegio, de la alianza y/o de la Isi. Yo creo que es similar a lo que me pasaba a mi cuando cantaba las canciones de navidad en el colegio (ver El Assembly).

lunes, 5 de septiembre de 2011

Los Argumentos

Hoy en la mañana mientras vestía a la Anto, descubrí que tenía una pequeña irritación en el dedo chico del pie. Obviamente, lo primero que pensé es que era un hongo, así que le eché un poco de crema. Luego le puse el calcetín, la terminé de vestir y le dije que se fuera a tomar desayuno con la Isi que ya se había vestido hace rato. Como siempre, se fue alegando respecto a lo que ella quería tomar de desayuno, pan con manjar, huevo, culut, etc.

Después de un momento llegué yo a acompañarlas mientras tomaban desayuno. Cuando me senté, escuché como la Anto le estaba contando a la Isi sobre la crema que le había puesto hacía un momento atrás, casi como si fuera un trofeo, una herida de guerra.

- Yo tengo una yaya – dijo la Anto

- ¿Adónde? – preguntó la Isi

- Tengo un hongo y una yaya en el dedo del pié

La Isi se quedó pensando un momento, probablemente molesta por la manera en que la Anto le enrostraba su herida de guerra. Un momento después le contestó:

- Ah, bueno, pero no puedes tener dos cosas… o tienes una yaya o un hongo….

Claramente, un argumento sólido para reflejar la impotencia de la situación.