lunes, 28 de febrero de 2011

El Agua

El otro día bañamos a nuestra gata siguiendo las recomendaciones del veterinario. Según él, como es chica, es necesario hacerlo para que se acostumbre y lo podamos hacer un régimen.

Dicho esto, fuimos al veterinario y compramos un shampoo especial para perros y gatos con la Isi. Aprovechamos de hacer las consultas pertinentes respecto a cómo debía realizarse ser el proceso. Muy atentamente escuchamos con la Isi las instrucciones para realizarlas en la casa.

Cuando llegamos a la casa, preparamos todo el escenario, la tina, las toallas, etc., y nos dispusimos a bañar a nuestra gata. Yo nunca antes había bañado a un gato, si muchas veces a mi perro. A pesar que sabía, por que lo había escuchado mil veces que a los gatos no les gusta el agua, jamás me imaginé el espectáculo que fue eso. Realmente complicado bañarla. Me dejó el brazo destruido con todos los rasguños que me hizo. Tema aparte, lo ridículos y poca cosa que se ven los pobres gatos y perros mojados. El pelo realmente ayuda a darles presencia.

Cuando terminamos, vino el secador de pelo, la toalla y las mil y una sacudidas de la gata para tratar de eliminar el agua que tenía en el cuerpo, hasta que, después de unos veinte minutos, volvió a tener su pelo esponjoso y recuperar toda su personalidad. Quedó preciosa y valió la pena el sacrificio.

La Isi disfrutó el evento como nadie, al igual que mi, se sorprendió profundamente por cómo se veía con el pelo mojado y, obviamente, intentó apoyar todas las actividades que había que hacer. Cuando ya casi terminábamos, se me acercó y me hizo la siguiente pregunta:

- Papito… ¿Porqué a los gatos no les gusta el agua e igual se la toman?

Un cuestionamiento importante efectivamente pero, para el cual, no tuve respuesta. ¿Alguien sabe cuál es la explicación de porqué no les gusta el agua a los gatos?

domingo, 27 de febrero de 2011

La Partida de Amiguito

Hace algunos meses atrás, nuestra gata tuvo gatitos (ver Los Gatitos Nuevos) y, bueno, después de todos los cuidados que hemos tenido, ha llegado el momento en que hay que regalarlos.

De los tres gatitos, nosotros queremos quedarnos con la manchadita. Queremos regalar el gris y la negra. Cuando llegamos de nuestras vacaciones, las niñas fueron las primeras en volcar toda su atención en los gatitos. Todavía no era el momento de regalarlos así que han tenido harto tiempo como para disfrutarlos, jugar con ellos, etc.

Por alguna razón que no alcanzo a entender, la Isi se enamoró de la negrita. Tanto así que le puso de nombre “Amiguito” (aún cuando sabía perfectamente que es hembra). El caso es que cuando llegaba del colegio, cuando despertaba en la mañana, etc., en todo momento lo único que quería era estar con amiguito. Amiguito aquí, amiguito allá, etc. Claramente, regalarlo iba a ser un problema.

Ya regalamos el gris y hoy vinieron unos amigos a buscar a amiguito. Vinieron en la tarde y, realmente, fue terrible para la Isi. Se puso a llorar y lloró toda la tarde desde que se la llevaron hasta que se quedó dormida. Pobrecita, realmente estaba triste. Cuando se estaba tratando de quedar dormida, nos decía:

- Es que echo mucho de menos a amiguito…. ¡Nunca lo voy a poder olvidar!

Supongo que lo superará con el tiempo. Veremos que pasa.

domingo, 20 de febrero de 2011

¿Me Amas?

La Isi siempre ha sido bien reservada en demostrar sus afectos. Por ejemplo, no se siente muy cómoda abrazando y/o besando a las personas. Como parte de esto, mi esposa siempre le dice que la ama, que la adora, etc., aún cuando la respuesta de ella no es precisamente igual. La Anto es completamente distinta y siempre dice “Te Quiero”, “Te amo”, etc., sin que uno se lo pida.

El caso es que el otro día mi esposa se puso a jugar con la Anto:

- Anto.. te amo… – dijo mi esposa
- Yo te amo… – dijo la Anto
- No, yo te amo más
- No, yo te amo más
- Yo te amo hasta el infinito…

La Anto se quedó pensando un momento y le respondió:

- No, ¡yo te amo cinco!

Claramente, en su escala numérica, el 5 es más que el infinito.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Te llama tu papá

Habitualmente trato de llamar en la tarde a la casa para hablar con la Isi y con la Anto. Hasta hace un tiempo, sólo podía hablar con la Isi porque la Anto no hablaba nada pero, últimamente, la Anto le ha pedido a la Isi que le pase el teléfono para hablar conmigo.

Lo primero y más entretenido ha sido el diálogo previo con la Isi:

- La Anto está diciendo que quiere hablar contigo papi, ¿te la paso? – dice ella.

Obviamente, le digo que si y, luego, escucho cuando la Isi le dice a la Anto:

- Anto… Anto… te llama tu papá.

Luego, cuando al Anto contesta me saluda y, como en una competencia, comienza a contarme todo lo que puede de lo que ha sido su día hasta ese momento.

- ¡Hola Papi! ¿Cómo estás?… yo hoy fui al talín… me comí un culut… y jugué con la Isi… y la Isi me pegó… y me comí una galleta…, etc., etc., etc.

En fin, en unos segundos, puedo hacerme una idea clara y precisa de todo lo que ha sucedido. Menos mal, porque la Isi es todo lo contrario. Me cuesta un mundo sacarla del Si, No, Si, No.