Dicho esto, fuimos al veterinario y compramos un shampoo especial para perros y gatos con la Isi. Aprovechamos de hacer las consultas pertinentes respecto a cómo debía realizarse ser el proceso. Muy atentamente escuchamos con la Isi las instrucciones para realizarlas en la casa.
Cuando llegamos a la casa, preparamos todo el escenario, la tina, las toallas, etc., y nos dispusimos a bañar a nuestra gata. Yo nunca antes había bañado a un gato, si muchas veces a mi perro. A pesar que sabía, por que lo había escuchado mil veces que a los gatos no les gusta el agua, jamás me imaginé el espectáculo que fue eso. Realmente complicado bañarla. Me dejó el brazo destruido con todos los rasguños que me hizo. Tema aparte, lo ridículos y poca cosa que se ven los pobres gatos y perros mojados. El pelo realmente ayuda a darles presencia.
Cuando terminamos, vino el secador de pelo, la toalla y las mil y una sacudidas de la gata para tratar de eliminar el agua que tenía en el cuerpo, hasta que, después de unos veinte minutos, volvió a tener su pelo esponjoso y recuperar toda su personalidad. Quedó preciosa y valió la pena el sacrificio.
La Isi disfrutó el evento como nadie, al igual que mi, se sorprendió profundamente por cómo se veía con el pelo mojado y, obviamente, intentó apoyar todas las actividades que había que hacer. Cuando ya casi terminábamos, se me acercó y me hizo la siguiente pregunta:
- Papito… ¿Porqué a los gatos no les gusta el agua e igual se la toman?
Un cuestionamiento importante efectivamente pero, para el cual, no tuve respuesta. ¿Alguien sabe cuál es la explicación de porqué no les gusta el agua a los gatos?