lunes, 5 de julio de 2010

El regalo-regalado

De todas las actividades necesarias para intentar ser un buen papá, creo que la que más difícil de lograr es la que tiene que ver con los valores, las pautas para una buena convivencia y la solidaridad. El colegio de la Isi tiene en su misión, la formación de estos valores lo que nos hace muy felices pero, como siempre, no basta con lo que el colegio realice.

Por esta razón, ayer hicimos una recolecta de todos aquellos peluches y/o muñecos que están sobrepoblando la caja de los juguetes de las niñas. La idea de esto es llevarlos al mall en donde los reciben para donarlos a niños que los necesiten.

El proceso comenzó muy difícil cuando sacamos la bolsa de basura y metimos la primera muñeca elegida por la Isi. Inmediamente se arrepintió y quiso deshacer la operación. De ahí en adelante, todo fue un problema, sencillamente, todas las muñecas le gustaban y/o justo le daban ganas de jugar con ellas. Al final, después de un buen rato, logramos quedarnos con un 1/3 de las muñecas y meter los otros 2/3 en la bolsa. Grande fue el problema cuando metimos la última ya que la Isi comprendió que había llegado el momento de cerrar la bolsa.

La Anto, en paralelo, jugaba una y otra vez con aquellas muñecas que quedaban por ahí sin entender mucho.

Para lograr todo lo anterior, le machacamos en la cabeza una y otra vez que era necesario que regalara algunas muñecas para aquellos niños que no tenían nada (similar a la historia de la comida cuando uno no se la quería comer cuando chico). Las reflexiones de la Isi asociadas a esta afirmación fueron múltiples y, principalmente, todas orientadas a intentar derrumbar las intenciones y, por lo tanto, no hacer nada. Después de un buen rato de llantos, explicaciones, etc., logramos salir rumbo al mall para realizar la entrega de los peluches (en uno de los stands de Toy Story 3, los recibían) y, cuando llegamos, fue la misma Isi la que realizó la entrega con algunas dificultades menores.

En paralelo con esto, hace algunas semanas que en el colegio habían organizado una campaña de recolección de juguetes, comida, etc., para los damnificados del terremoto y, por una razón o por otra, nunca logramos entregar nada para que la Isi llevara. Hoy en la mañana, cuando ya estaba a punto de irse al colegio, se devolvió corriendo a su pieza, eligió un oso y se fue al auto. La explicación fue que lo debía llevar para la campaña de recolección de juguetes y ropa.

Claramente, nuestra satisfacción fue mayor al ver que ella solita había realizado la elección y había decidido cumplir con lo que le habían pedido.

viernes, 2 de julio de 2010

El iPhone

Hace algunas semanas cambiaron los teléfonos en la oficina y, como resultado de esto, me dieron un iPhone 3G. Me hubiera gustado el 3GS, sin embargo, por razones de costo según me indicaron, no fue posible. Si no fuera por eso, hoy no estaría peleando con la versión 4.1 del OS que corre apenas y que no hay como volver atrás.

El aparatito es maravilloso, un juguete increíble, lástima que como teléfono no puedo decir lo mismo. El caso es que, obviamente, después de cargar todas las aplicaciones de productividad fundamentales (facebook, twitter, messenger, etc.) cargué algunos juegos para mis hijas. Al principio, fue un poco de todo pero, después, logré encontrar algunos que hicieron más sentido para ellas. Principalmente juegos de lógica, puzzles, etc., indicados para sus edades.

La Isi fue la primera en tener acceso a los juegos y rápidamente logró comprenderlos todos y disfrutarlos. No fue mucha sorpresa para mí, pero, de todas maneras me produjo mucha satisfacción ver lo rápido que se acostumbró a la nueva interfaz touch. Más aún considerando que su nula experencia en juegos de computador, consolas y esas cosas.

Grande fue mi sorpresa cuando, obviamente motivada por los celos, la Anto también quiso jugar con el aparatito. Los juegos en general eran demasiado complejos para ella, sin embargo, hubo uno que no sólo cautivo su atención si no que, además, le permitió demostrarnos a todos que tenía las capacidades de jugarlo.

El juego se llama ShapeBuilder (ver el sitio web) y básicamente es un juego de puzzles con la gracia que, cuando se completa, una voz explica lo que es con el apoyo de un sonido ad-hoc. Al principio, lo más complejo para ella fue entender los movimientos con el dedo. Hecho esto, siguió con el posicionamiento de las piezas por azar hasta que logró comprender y visualizar sus posiciones correctas, convirtiendo sus acciones en movimientos certeros de posicionamiento. Ahora, no sólo mueve y arma los puzzles con una destreza que me impresiona considerando su edad (soy el papá, lo se... pero no soy el único que opina que es sorprendente) sino que, ahora, ha incoporado un apoyo verbal al momento de mover cada pieza... el ya famoso A I de su léxico.