miércoles, 19 de marzo de 2008

Un día normal

Mi hija tiene, actualmente, 2 años y medio y, como todas las mañanas, antes de llevarla al jardín, me pide que le lave los dientes. Entonces, saco su cepillo, le pongo su pasta de "Winnie The Pooh", un poquito de agua y se lo entrego. Ella, dentro de sus capacidades, hace su mejor esfuerzo por eliminar la placa bacteriana y, después de unos minutos, se aburre, me devuelve el cepillo, me dice que está lista y nos vamos.

Actualmente está en el proceso de comenzar a formar frases y palabras y hoy, como todos los días, repetimos el evento de lavado de dientes. Sin embargo, después de indicarme que quería lavarse los dientes comenzó a decirme:

- Basta.... Basta... Basta....

En un esfuerzo sobrehumano digno sólo de los hombres y mujeres que están y/o han pasado por esta etapa con alguno de sus hijos, entendí que lo que quería era que le pusiera la pasta de dientes. Entonces, le dije:

- Ah, ¿quieres Pasta?

Ella me contestó afirmativamente e intenté, como buen(?) padre formador, corregir su error, por lo que le dije:

- Con P

Y me contestó de la manera más natural:

- No, con agua.