martes, 25 de diciembre de 2012

El Pasamanos de Guaguas...

Hace tiempo fuimos con las niñas a pasear al parque de la Casona Santa Rosa de Apoquindo. Las llevé con sus bicicletas ya que hay un pequeño bosque con senderos de ladrillos que, con algo de imaginación como la que me imagino tienen ellas, se conviertenen en la mejor pista de carreras del mundo.

El caso es que, al ser feriado hoy, aprovechamos de ir de nuevo a dar una vuelta a petición de ellas. Claramente, una experiencia alucinante la de correr a toda velocidad por el sendero en el bosque (para los que no lo conocen es, efectivamente, un bosque con senderos en la mitad de la ciudad).

El caso es que, a diferencia de la otra vez, esta vez me estacioné por Colón y entramos por la entrada principal en donde se encuentra un estacionamiento para bicicletas. La Anto, sin pensarlo dos veces, lo miró y me dijo:

- Mira papá... ¡Un pasamanos para guaguas!

Efectivamente, haciendo gala de lo grande que se siente, nada más ridículo que burlarse de las guaguas.


lunes, 24 de diciembre de 2012

El Viejito Moderno

Hoy fue navidad y las niñas, obviamente, estaban ansiosas de lo que podía suceder en la noche.

Sin ninguna meta concreta en el día más que ayudar en las cosas domésticas, la ansiedad las tenía totalmente absortas tanto así que, como suele suceder en estas situaciones, el no saber que hacer, precisamente, provoca que se porten mal, que no hagan caso, etc. 

Por esta razón es que fue necesario llamarles la atención y volver a centrar sus impulsos de una mejor manera. Después del diálogo, la Anto se fue caminando con la Isi hacia la pieza de juguetes con la firme convicción de portarse bien.

Mientras caminaban, escuché cuando la Anto le dijo a la Isi:

- Hay que portarse bien porque el viejito nos está viendo por su pantalla.

La omnipresencia del Viejito Pascuero, de Dios y de otras entidades es un hecho, en especial, para los niños, sin embargo, que sientan que esta omnipresencia es virtual me parece que ya es una exageración.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Gelatina en cubitos

Siempre me ha gustado cocinar y, ahora que soy papá, mucho más porque me permite hacerlo con mis hijas. Las recetas que hacemos son habitualmente, una mezcla de libros, internet y recuerdos de mi infancia en algunos casos. La especialidad mia son los postres, osea, es lo que más me gusta cocinar. Todavía recuerdo el día en que nació la Anto en que cocinamos unas galletas con la Isi y mi suegra para matar el rato.

Esta vez, quise sorprenderlas con una receta que hacía la mamá de mi mejor amigo del colegio, esto es, gelatina en cubitos. El secreto para lograr esto es que la gelatina esté más dura de lo normal.

Así que, manos a la obra, nos propusimos hacer la gelatina. Obviamente, mientras me ayudaban las niñas, yo trataba de manter el misterio.

- Papá.. Papá... ¿Pero qué vas a hacer? - me preguntaban sin parar.
- Una sorpresa... me tienen que ayudar para que la gelatina quede bien preparada - contestaba yo sin dar ninguna pista.
- ¿Vamos a hacer una gelatina? - preguntaba la Anto sin mucha emoción
- Si - repliqué - pero es una gelatina especial.

Logré superar esta etapa y mantener el misterio con ellas hasta que metimos la gelatina al refrigerador.

En la tarde, una vez que la gelatina había cuajado, la corté, seguido atentamente por las niñas y, luego, desmoldé los cubitos en un molde. Preciosos se veían los cubitos de gelatina. Me sentía orgulloso de mi creación.

- ¡Esto se llama gelatina en cubitos! ¿Qué les parece? - les pregunté con satisfacción.
- Es igual a lo que hacíamos en mi jardín - contestó la Anto sin ningún tipo de anestesia.

A pesar de mi frustración, el postre fue cubitos con yoghurt y les encantó. Creo que tendré que seguir buscando más recetas para sorprenderlas.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Graduación

En estos días, han habido tres graduaciones en la casa. La primera, el paso a 2° Básico de la Isi. La segunda, el egreso de la Anto del Jardín y, el último, mi graduación del Diplomado que hice este año.

Por culpa de la lluvia, la graduación de la Anto se traspasó del miércoles a hoy y, por lo tanto, no pude ir a verla: mi graduación era en el mismo horario.

Cuando llegué a la casa, felicité a la Anto obviamente y, luego, les mostré mi diploma. Al hacerlo les conté las razones de porqué me lo habían dado:

- Miren... este diploma me lo dieron porque aprobé todos los ramos y, por lo tanto, terminé mi diplomado - les dije a todos con cierto orgullo.

La Isi me preguntó de inmediato:

- ¿Y a qué curso pasaste?

Fue un poco complejo explicarle que era un diplomado, así que, por lo pronto, sólo le dije que mi curso duraba un año y que ya había terminado.

domingo, 9 de diciembre de 2012

¿Asustar o Morir?

Muchas veces las niñas se hipnotizan con la televisión. Hoy no fue la excepción y, por lo tanto, cuando me sintieron que me había levantado, la Isi me llamó para que "disfrutara de la adrenalina" de ver sus programas.

- Papi... Papi... ven mira... te vas a asustar de la risa.... - dijo y corrigió de inmediato - bueno... bueno... morir de la risa.

Subí a ver un rato el programa con ellas y, obviamente, nada de lo que vi me produjo risa como a ellas pero, igual disfruté mucho acompañarlas ese rato. Después, como todos los domingos, bajé a preparar el desayuno.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Burlándose de Papá

Tuve que llevar mi auto al taller para la revisión y, por lo tanto, me tengo que ir a pie al trabajo. En general me muevo en metro y micro sin problemas pero, hoy, aproveché de irme con mi esposa ya que ella tenía que ir al centro a una reunión.

Por lo tanto, salimos de la casa y nos fuimos los cuatro en el auto de mi esposa. A mitad de camino, la Anto se dio cuenta que esta era una situación nueva.

- Papi... ¿Porqué te vas con nosotros? - preguntó la Anto.
- Porque tengo el auto en el taller - le contesté
- ¿Y dónde te vas a bajar? - preguntó con curiosidad.
- La mamá me va a llevar en auto hasta la oficina.

Su reacción fue inmediata e impredecible:

- Es bebé... es bebé... el papá es bebé... - dijo con tono burlón.

Claramente, para sus estándares, que mi esposa me fuera a dejar a la oficina me convertía en un bebé.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Los Juegos de Grandes

Hoy fuimos al cumpleaños de la hija de unos amigos. La cumpleañera es de la edad de la Isi, sin embargo, estábamos todos invitados. El cumpleaños estuvo super entretenido, obviamente, nuestros amigos, se habían esforzado mucho para que saliera todo bien y, bueno, lo lograron.

La Anto que en general es más relajada que la Isi, hizo varios esfuerzos por integrarse en los juegos de los otros niños, sin embargo, al ser más chica, obviamente no le hicieron mucho caso y mucho menos hicieron algún esfuerzo por integrarla.

Vino, entonces, a plantearnos sus quejas:

- Las niñas no juegan conmigo - nos dijo la Anto sin comprender la situación.
- Lo que pasa es que ellas son más grandes - le contesté tratando de darle alguna explicación.

Se quedó pensando y me dijo:

- Pero si yo ya se saltar en un pie... ¡Ya soy grande!

Es verdad. Para ella, saltar en un pie, es un progreso infinito pero, claramente, era una prueba de madurez absurda para las otras niñas.

¡Que Tierno!

Hoy le active internet al iPad para que las niñas pudieran ver algunos videos de animales, en particular, porque la Isi me había hecho algunas preguntas sobre los Leopardos. En general, el iPad está sin internet porque, obviamente, es un riesgo todo el tipo de material que pueden encontrar navegando.

El caso es que vimos videos un rato y después yo me aburrí y me fui, mientras la Anto y la Isi se quedaron viendo otros. Me imagino que la Anto se había aburrido también, cosa no muy difícil porque, en general, se aburre rápido, cuando escuché el siguiente diálogo:

- Anto... Anto... Mira... - le dijo la Isi
- Ya - contestó la Anto
- ¿Cómo vas a decir "Ya"? - contestó la Isi desconcertada y enojada por su respuesta - Mira que tierno....

No me cabe ninguna duda que para la Anto lo que sea que haya visto no tenía nada de tierno pero, peor aún, nada de interesante. La Isi, obviamente, no pudo entender a su hermana y, bueno, fue necesario intervenir para detener la tercera guerra mundial.

Susurros

Después de cenar, nos quedamos un rato haciendo sobremesa con las niñas. Comenzamos a hablar de diversas cosas y, no tengo claro porqué, nos pusimos a hablar en un tono muy bajo, casi como contando historias y que no quisiéramos despertar a nadie.

De pronto, la Anto, nos hizo clara la situación:

- Oye... ¿Porqué estamos susurrando?

Nadie supo responder así que, después del llamado de atención, volvimos a hablar en el tono correcto.