martes, 25 de diciembre de 2012

El Pasamanos de Guaguas...

Hace tiempo fuimos con las niñas a pasear al parque de la Casona Santa Rosa de Apoquindo. Las llevé con sus bicicletas ya que hay un pequeño bosque con senderos de ladrillos que, con algo de imaginación como la que me imagino tienen ellas, se conviertenen en la mejor pista de carreras del mundo.

El caso es que, al ser feriado hoy, aprovechamos de ir de nuevo a dar una vuelta a petición de ellas. Claramente, una experiencia alucinante la de correr a toda velocidad por el sendero en el bosque (para los que no lo conocen es, efectivamente, un bosque con senderos en la mitad de la ciudad).

El caso es que, a diferencia de la otra vez, esta vez me estacioné por Colón y entramos por la entrada principal en donde se encuentra un estacionamiento para bicicletas. La Anto, sin pensarlo dos veces, lo miró y me dijo:

- Mira papá... ¡Un pasamanos para guaguas!

Efectivamente, haciendo gala de lo grande que se siente, nada más ridículo que burlarse de las guaguas.


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