domingo, 25 de marzo de 2012

El Camping

Hace un buen tiempo que con mi esposa queríamos ir de Camping con las niñas. Por esas cosas de la vida, nunca logramos animarnos a hacerlo en el verano (como se supone debiera ser) y recién lo hicimos este fin de semana.

Honestamente, el plan "Camping" no era tan simple porque en realidad no teníamos nada a mano. Así que partí el sábado en la mañana al HomeCenter, a comprar una carpa que habíamos visto por casualidad el fin de semana anterior. La idea era comprar una barata para comenzar y en la medida que fuera un plan recurrente tal vez comprar una mejor. Luego fui a la casa de la hermana de mi esposa (Tina Ela) a buscar unos sacos de dormir y a la casa de mi mamá a buscar los otros sacos de dormir. Cuando regresé a mi casa, mi esposa ya tenía las cosas organizadas, es decir, todos los ingredientes y accesorios para la comida, la ropa de las niñas, juguetes y algunas frazadas para tirarnos en el pasto y taparnos.

El día anterior habíamos revisado los campings que estaban disponibles hacia el Cajón del Maipo en Internet. De la lista de campings que encotramos, uno quedó excluído de inmediato: La Cascada de las Animas. No voy a detallar porqué. De los que quedaron elegimos dos, así que el sábado en la mañana, antes de salir a comprar las cosas, hicimos las llamadas de rigor para confirmar que estuvieran disponibles. Uno de los campings no contestó y el otro sí. Así que, después de conseguir todos los implementos necesarios, cerca del medio día iniciamos nuestro camino hacia el camping "Parque Almendro".

El viaje fue relativamente normal, salvo que era mucho más lejos de lo que pensábamos. Llegamos al camping como a las tres de la tarde, pagamos nuestra entrada y bajamos a buscar nuestro sitio. A pesar de la época, nos llamó mucho la atención que había muchas personas acampando y otros, como nosotros, venían llegando también. Buscamos un lugar adecuado y nos instalamos.

Lo primero fue armar la carpa. Nada muy complejo salvo que el piso tenía una capa muy delgada de tierra y debajo había una superficie de piedra me imagino porque fue casi imposible clavar las estacas. Las niñas obviamente hicieron su mejor esfuerzo en ayudar con esta tarea, hasta que la Anto se golpeó un dedo con una piedra y se lo abrió. Inicialmente pensamos que hasta ahí había llegado nuestro viaje pero, por suerte, no pasó a mayores y la Anto se portó se la aguantó súper bien.

Con la carpa armada, obviamente vino el momento de hacer el reconocimiento del lugar. Fuimos a conocer el río, el resto del camping, la piscina que estaba cerrada (porque ya no era temporada) y los otros sitios. Como el camping está rodeado de montañas, apenas se escondió el sol comenzó a helar. Nos volvimos al sitio y preparamos nuestra primera comida y, después, hicimos lo más importante para las niñas: comer Marshmallows (Malvaviscos) tostados en el fuego. A mi en lo personal no me gustan y, para nuestra sorpresa, a las niñas tampoco les gustaron mucho.

Terminada la cena y apagado el fuego de la fogata, nos fuimos a dormir. Las niñas se pusieron sus piyamas y nosotros también y cada uno se metió en su saco. Al momento de acostarme me di cuenta del primer error en la ubicación de la carpa: los pies nos quedaron hacia arriba de la pequeña pendiente que tenía el terreno. Nada grave, pero si anoté que era necesario considerar eso para la próxima vez. Dejamos prendida una linterna y nos pusimos a dormir. Creo que tipo 21:00 ya estábamos durmiendo todos. Hasta aquí todo pintaba bien.

Como a las 0:30 de la noche, las niñas despertaron porque estaban muertas de frío. Y cuando digo muertas, lo digo en serio. Jamás pensamos ni consideramos el frío que iba a hacer esa noche. Por lo mismo y por la manera en que se había gestado nuestro plan, no puedo decir que los sacos de dormir eran "profesionales". No contesto con esto, todas, sin excepción, las carpas que estaban en nuestro entorno estaban de fiesta: música a todo volúmen y gente hablando (y tomando me imagino). No era el mejor escenario. Mi esposa le puso toda la ropa que pudo a las niñas y las abrigó con todas las frazadas que habíamos llevado. Nosotros nos pusimos algo más encima y apretamos los dientes para tratar de dormirnos nuevamente. No fue una tarea fácil. Entre el frío y la música, la situación estaba muy difícil. Al final, como nos pasó hace muchos años atrás, el anhelo más profundo era que amaneciera pronto.

Obviamente amaneció y con eso comenzó nuestro plan de retirada. A nuestro alrededor, obviamente no había nadie vivo: estában todos recuperándose de la batalla del día anterior. Tomamos desayuno, desarmamos la carpa y nos devolvimos a casa.

A pesar de la pésima noche que pasamos, fue una buena experiencia. Ahora sólo tenemos que conseguir unos buenos sacos de dormir para la próxima vez. ¿Alguna recomendación?

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los Monos

Desde hace un tiempo estoy suscrito al plan Non Stop de Bazuca.com. Una de las cosas más entretenidas del plan, es que las películas llegan de sorpresa. Una de las películas que llegó esta vez fue "El Planeta de los Simios: Revolución".

El sábado en la mañana, pude ver la película un rato. Primero solo y después con las niñas. La Isi hizo su mayor esfuerzo por tratar de entender la película pero la Anto se aburrió muy pronto.

- Papi... quiero ver monos - me dijo la Anto.

Aprovechando que justo había un mono en la pantalla, le dije:

- Ahí hay un mono.

- No, ese no, quiero ver mis monos - me contestó de inmediato.

sábado, 10 de marzo de 2012

La Diadema

Hoy me fui a un cumpleaños con la Isi. Mientras andaba en eso mi esposa se fue con la Anto a la peluquería para cortarle el pelo. Como yo andaba en el auto, mi esposa se fue caminando y luego en metro al Apumanque. El paseo perfecto para la Anto (y la Isi) porque tienen la oportunidad de andar en "tren".

A la salida de la peluquería, mi esposa le compró una diadema y un helado a la Anto. Más tarde, cuando estábamos cenando, le pregunté a la Anto qué es lo que habían hecho. La Anto de inmediato comenzó a contarme lo que habían hecho en la tarde.

- Si papá... fuimos en tren a la peluquería, luego la mamá me compró un helado y esta diadema porque yo nunca he tenido una así - dijo la Anto.

- ¿En serio? - le pregunté en broma para mantener la conversación.

- Si... en serio... - me contestó de inmediato - ¡Qué amable de su parte!

miércoles, 7 de marzo de 2012

Mini Mamá y Mini Papá

Ayer en la noche tuvimos nuestra la primera reunión en el colegio de la Isi. Esta reunión tenía por objeto conocer a las profesoras, el programa de trabajo para el año, algunos cambios entre Kinder y 1° Básico y algunas cosas más.

La reunión fluyó de lo más normal. Tal vez fue un poco más larga de lo que hubiera querido pero nada insoportable. Se realizó en el mismo salón de la Isi así que, mientras escuchábamos las novedades, pudimos apreciar su escritorio muy ordenado con sus libros y cuadernos. Como publiqué hace unos días atrás, el regreso al colegio de la Isi no fue de lo más fácil por lo que quisimos dejarle una sorpresa en su escritorio para que la encontrara al día siguiente y, de esta manera, tal vez alegrarle un poco la situación. Yo andaba con unos caramelos sour (Icebreakers), así que le dejamos dos pastillas adentro de su estuche.

Hoy, mientras tomábamos desayuno, la Isi nos preguntó cómo nos había ido en la reunión el día anterior. Le contamos algunos detalles, le mostré algunas fotos que había sacado y, luego mi esposa le contó que le habíamos dejado una sorpresa. La curiosidad de la Isi fue infinita razón por la que comenzó a interrogarnos y a intentar, una y otra vez, descubrir cuál era la sorpresa. Después de un rato de intentos frustrados y evasivas de nuestra parte, mi esposa le dijo que eran dos cosas las que le habíamos dejado.

- ¡Ya se! ¡Me dejaron un Mini Papá y una Mini Mamá! - dijo la Isi inmediatamente.

Claramente no fue eso lo que le habíamos dejado y, lamentablemente, no hizo más que confirmar que este va a ser un comienzo de año muy difícil para ella y para nosotros.

martes, 6 de marzo de 2012

La Talla

El domingo fuimos a un cumpleaños de una de las compañeritas del jardín de la Anto. Esta fue la primera vez que la invitaron a un evento como este ya que, habitualmente, es ella la que va "colada" a los cumpleaños a los que va la Isi.

El cumpleaños era en una casa cerca del jardín. La cumpleañera es un poco más grande que la Anto, razón por la cual, la Anto era una de las más chicas. Esto no fue impedimento para que se integrara, participara e hiciera cuanta cosa tenían organizada, así que lo pasó increíble. La Isi se sintió un poco más incómoda, yo creo, razón por la que le costó un poco más integrarse. Probablemente, las actividades eran demasiado infantiles para ella.

Como siempre, después de la piñata y de la torta, llegó la hora de partir. El ritual indica que cuando los niños se van se les entrega una sorpresa. Habitualmente, la sorpresa es una bolsa de dulces y algunos juguetes que, casi siempre, duran tan poco que ni siquiera alcanzan a llegar a la casa o al otro día. Pero, esta vez la sorpresa fue muy distinta. A todos los niños que asistieron al cumpleaños les regalaron un precioso "Chanchito de Greda" de Pomaire. Adicionalmente, la mamá de la cumpleañera se dió el trabajo de ponerle en la cola al chanchito una etiquetita con el nombre de cada invitado(a). La Anto se trajo el chanchito felíz y cuando llegamos a la casa, lo ubico junto a otro que trajimos de Colombia en algún viaje anterior. 

Al día siguiente, la Anto se puso a jugar con el chanchito de greda. Lo pintó con algunos crayones, lo hizo conversar con el otro y un sin fin de cosas más. Después de un rato, con el chanchito en la mano y tomando la etiqueta del nombre, se acercó a mi esposa y le dijo:

- Mamá... Mamá... ¿Puedes cortarle la talla?

lunes, 5 de marzo de 2012

El Jardin

En Septiembre del año pasado, las profesoras del jardín decidieron pasar a la Anto al salón de niños de 3 a 6 años, es decir, el salón grande. La decisión nos pilló de sorpresa y, honestamente, nosotros no teníamos ningún apuro en que esto ocurriera, sin embargo, las profesoras nos indicaron que la Anto se estaba aburriendo en el salón de los chicos. Considerando esto, lo único que hicimos fue apoyar la decisión y ayudar a la Anto. Después del cambio, lo único que realmente cambió fue su actitud cuando la iba a dejar. A diferencia de antes, cada vez se me hacía más difícil dejarla en el salón. Una y otra vez se aferraba a mi, me abrazaba, se escondía cuando llegábamos, etc. La única manera de dejarla era con la ayuda de las profersoras que la abrazabana y la distraían mientras yo me iba.

Por temas de calendario, el año escolar del jardín comenzó 3 días después que el de la Isi y, por lo tanto, la Anto se tuvo que quedar algunos días más en la casa mientras la Isi ya había comenzado a ir al colegio. La frustración en estos días de la Anto fue máxima, incluso, el primer día que se quedó en la casa, tuvimos que ponerle el uniforme del jardín para tranquilizarla un poco.

Pero hoy fue el gran día. Con su uniforme listo, salimos de la caminando de la casa para ir a su primer día. Después de correr para que la luna no nos siguiera, la Anto caminó agarrada de mi manó y conversó todo el camino hasta el jardín. Recogió sus "tomatitos" y, cosa que yo había olvidado, tuvimos que caminar a la piedra a tomarnos una foto y un video. En este camino, mi máxima preocupación era saber si la Anto se quedaría tranquila o no como lo hacía antes. Honestamente, después de lo que había pasado con la Isi, no estaba preparado para que sucediera lo mismo con ella.

Entramos al jardín temprano y nos dirigimos a su salón. Ella entró cautelosamente y buscó a sus profesoras. Las dos salieron y la recibieron con abrazos y alegría. Ella, sorprendentemente, las saludó felíz y las abrazó también. Me acerqué y le di un beso de despedida. Me dió un abrazo fuerte y se despidió de mi mientras comenzaba a conversar con sus profesoras. La misión fue todo un éxito y, hasta ahora, parece que ya se hizo la idea de ir al salón de los grandes. Espero que las cosas sigan así.