sábado, 12 de marzo de 2011

¿Ya llegamos?

Ayer en la noche, fui con un amigo al casino. No soy precisamente un tahur, pero, disfruto mucho las veces que voy. Como no voy muy seguido, hay que aprovechar el viaje, por lo que, llegué muy tarde de regreso. Me acosté con el firme deseo de poder dormirme antes de que las niñas despertaran e hice mi mejor esfuerzo.

Como a las 06:45 de la mañana, vino la Isi a preguntarme si ya ibamos a despertar. Obviamente le indiqué que no, que estaba cansado y que iba a seguir durmiendo un rato. Abrió la ventana y me mostró que era de día y luego me dijo:

- Pero Papi… ¿cuanto falta para despertar?

No supe que decirle en realidad porque, en estricto rigor, no faltaba nada: ya había logrado el objetivo de despertarme.

sábado, 5 de marzo de 2011

Una etapa nueva…

Hace un buen tiempo le compramos a la Isi su primera bicicleta. Le compramos una de esas bicicletas con rueditas obviamente y, además, muy femenina. Esto no sólo porque es una niña si no que, además, por la recomendación del vendedor que nos indicó las ventajas de una bici de mujer versus una de tipo bici-cross y/o mountain bike. En términos simples, por las características del volante, la espalda se mantiene erguida a diferencia de las otras bicicletas y esto, obviamente, nos pareció algo deseable.

Durante un buen tiempo anduvo en su bici con rueditas sin problemas. Nada muy constante, pero, si de vez en cuando y, desde hace ya algunas semanas, comenzó a pedirme que le sacara las rueditas. Así que, así lo hice y comencé el proceso de intentar enseñarle a andar sin ellas. Obviamente, como papá primerizo, no tenía ninguna idea de cuál era el proceso, así que, comencé por lo que me parecía obvio: el equilibrio.

Una y otra vez salimos a pasear en la bici. Yo empujándola y tratando de que se equilibrará un rato sin mi ayuda. Obviamente, un proceso muy lento y, para colmo, en el cual yo sentía no había ningún avance. Después de unos dos fines de semana en que lo intentamos, al parecer ella también se dio cuenta que no lo iba a lograr tan fácil y se desmotivó, probablemente, mucho menos de lo que me desmotivé yo.

Así que, con el objeto de acelerar el paso y no cometer el mismo error con la Anto, compré una bicicleta de entrenamiento. Obviamente, la Isi fue la primera en probarla y, de ahí en adelante, usarla día y noche por los pasillos de la casa con las consiguientes peleas con la Anto por la propiedad de la bici (que no estaba en discusión por si acaso). Después de dos semanas, la situación se puso un poco inmanejable y tuvimos que comenzar a guardar la bici para que la Isi no la usara adentro de la casa.

Hoy, la Isi me volvió a insistir en que quería practicar en su bici así que, aprovechando el día, salimos a andar a la calle. Yo no iba muy motivado, pero, comencé con la misma estrategia: el equilibrio. Así que, se subió y la empujé para que se equilibrara. Para mi sorpresa, esta vez sentí que lo estaba logrando. Lo intentamos una vez más y esta vez salió perfecto. Así que, la tercera es la vencida. Hicimos el mismo ejercicio y esta vez le pedí que pedaleara. El resto de la historia es obvia: ya sabía andar en bici y comenzó a dar vueltas en la calle una y otra vez. Su felicidad era tan grande que casi no cabía encima de la bici y, fue tanta su sorpresa de verse andando en bici que me dijo:

- Papi… Papi… ¡la Bici de la Anto es mágica!

Obviamente yo siento lo mismo.

El Dedo

Desde que la Isi era chiquita que se chupa el dedo. Al principio, nos llenaba de ternura ver cómo al chuparse el dedo, se quedaba tranquila y se dormía. Después, con el tiempo, intentamos varias veces ponerle chupetes para tratar de evitar que se lo chupara, pero fue imposible y, obviamente, no hicimos nada.

Habitualmente se lo chupa cuando se va a dormir y cuando alguna situación la “retrae” y, desde hace un tiempo, hemos intentado algunas estrategias para tratar que deje de chuparse el dedo. Esto por los conocidos problemas que chuparse el dedo trae en el futuro.

Hemos intentado hablar con ella, le hemos vendado la mano, etc., pero, obviamente, ninguna ha dado resultado, así que hoy comenzaremos un nuevo tratamiento para lograr el objetivo. Básicamente, el tratamiento consistirá en ponerle unos parches curitas en los pulgares antes de irse a dormir. Vamos a ver cómo nos va.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Mi Talín

Hoy, por fín, comenzaron las clases de la Anto en el jardín. Desde la mañana lo único que preguntó, una y otra vez, es con quien se iba a ir, quién la iba a llevar, a qué hora, etc.

Al igual que ayer, la Isi se fue antes y, obviamente, la Anto no lo pudo entender nuevamente. Después de un rato, cuando ya habían abierto el jardín, llegó el gran momento:

- Anto… ven que nos vamos al jardín… – le dije

Vino corriendo y me dijo:

- ¿Ya abrieron  mi talín?

Le contesté afirmativamente y nos fuimos en la moto al jardín al igual que lo hacía con la Isi… claramente… el mejor panorama del día.

martes, 1 de marzo de 2011

Primer día de clases

Hoy fue un gran día. La Isi, siguiendo con su proceso de crecimiento, tuvo su primer día de clases, esta vez, en Kinder.

Espero que sea un buen año, que la Isi progrese en su comprensión del mundo, de sus responsabilidades, que se haga de nuevos amigos y, por sobre todo, que sea felíz.

El primer gran problema de hoy fue tratar de explicarle a la Anto porque ella no iba al jardín hoy, tal como lo hizo la Isi. No me pregunten porqué pero el jardín de la Anto comienza mañana. Así que, para no hacer la situación tan traumática, tuvimos que dejar a la Anto en la casa con su uniforme puesto, en este caso, su delantal del jardín.