Habitualmente trato de llamar en la tarde a la casa para hablar con la Isi y con la Anto. Hasta hace un tiempo, sólo podía hablar con la Isi porque la Anto no hablaba nada pero, últimamente, la Anto le ha pedido a la Isi que le pase el teléfono para hablar conmigo.
Lo primero y más entretenido ha sido el diálogo previo con la Isi:
- La Anto está diciendo que quiere hablar contigo papi, ¿te la paso? – dice ella.
Obviamente, le digo que si y, luego, escucho cuando la Isi le dice a la Anto:
- Anto… Anto… te llama tu papá.
Luego, cuando al Anto contesta me saluda y, como en una competencia, comienza a contarme todo lo que puede de lo que ha sido su día hasta ese momento.
- ¡Hola Papi! ¿Cómo estás?… yo hoy fui al talín… me comí un culut… y jugué con la Isi… y la Isi me pegó… y me comí una galleta…, etc., etc., etc.
En fin, en unos segundos, puedo hacerme una idea clara y precisa de todo lo que ha sucedido. Menos mal, porque la Isi es todo lo contrario. Me cuesta un mundo sacarla del Si, No, Si, No.
No hay comentarios:
Publicar un comentario