La Isi siempre ha sido bien reservada en demostrar sus afectos. Por ejemplo, no se siente muy cómoda abrazando y/o besando a las personas. Como parte de esto, mi esposa siempre le dice que la ama, que la adora, etc., aún cuando la respuesta de ella no es precisamente igual. La Anto es completamente distinta y siempre dice “Te Quiero”, “Te amo”, etc., sin que uno se lo pida.
El caso es que el otro día mi esposa se puso a jugar con la Anto:
- Anto.. te amo… – dijo mi esposa
- Yo te amo… – dijo la Anto
- No, yo te amo más
- No, yo te amo más
- Yo te amo hasta el infinito…
La Anto se quedó pensando un momento y le respondió:
- No, ¡yo te amo cinco!
Claramente, en su escala numérica, el 5 es más que el infinito.
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