sábado, 10 de septiembre de 2011

El Aliño Súper Mega Especial

El otro día me hice una ensalada de lechuga con un aliño que me encanta que tiene mostaza, soya, limón y aceite de oliva. Mientras me la preparaba las niñas estaban comiendo su almuerzo. Cuando me senté a comer la ensalada junto a ellas, la Isi me dijo que quería probarla. Cosa rara porque en general la lechuga no está dentro de sus platos aceptables.

Me pareció muy valioso que quisiera probar, así que le di un poco. Se la comió con gusto y me dijo que le había encantado que por favor le diera más. Así que, aprovechando la circunstancia, le serví en su plato una buena cantidad que se la comió feliz y, al terminar, exclamó:

- Me encanta la lechuga con el súper aliño del papá – dijo alegremente.

Hoy, nuevamente, hice lechuga y la Isi, para mi alegría, estaba inscrita de las primeras para que le diera. Hice mi aliño, lavé y corté la lechuga, la revolví y serví en dos platos para ella y para mi. Luego, me senté a la mesa a comer con ella. Inmediatamente, agarró una porción con el tenedor y se la comió. Esta vez, a diferencia de la anterior, se me pasó la mano con el limón por lo que estaba un poco ácida por lo que se le llenaron los ojitos con unas pocas lágrimas. Cuando le pregunté que le pasaba me contestó:

- Está un poco ácida… parece que tiene mucho limón.

Un rato después llegó mi esposa y se sorprendió cuando nos vio comiendo lechuga a los dos.

- Así es – dije reforzando la situación – desde hace unos días a la Isi le encanta la lechuga y, más aún, con el aliño súper mega especial que preparo yo.

Inmediatamente la Isi agregó:

- Si, así es. ¡Sólo que esta vez no le quedó tan especial al papá!

Creo que con ese nivel de exigencia voy a tener que comenzar a anotar las proporciones del aliño para no equivocarme de nuevo.

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