jueves, 3 de diciembre de 2009

¡No me toque la fruta señor!

En el patio de nuestra casa tenemos un Guindo que, obviamente, da guindas. El año pasado no dio muchas guindas, sin embargo, un día vino el jardinero que teníamos y se las comió todas. Fue una situación bien desagradable pero, como no estábamos en la casa cuando fué, no pudimos hacer mucho.

Este año tenemos un jardinero nuevo (que me tiene muy contento hasta ahora) y que vino hoy a hacer el jardín. De pura buena onda, nos propuso sacar las guindas que ya estaban listas del árbol . Para los que alguna vez han cosechado fruta y, en particular, guindas, sabrán que no es una pega fácil y, por lo tanto, aceptamos su propuesta.

La pieza de la Isi tiene ventanas que miran hacia el jardín de atrás y, por lo tanto, al guindo. Ella estaba durmiendo la siesta cuando despertó y vió al jardinero recogiendo las guindas. Consciente de lo que había pasado el año pasado, salió corriendo y, según lo que nos contó la empleada, se produjo el siguiente diálogo:

- ¡Señor, no se coma la fruta!

- No, no me la estoy comiendo, la estoy recogiendo para tus papás - le contestó el jardinero.

- ¡No señor, porque yo lo ví y ya se comió dos guindas!

El jardinero terminó su misión y nos dejó un canasto lleno de lindas guindas en la casa y le comentó a la empleada su sorpresa respecto al diálogo con la Isi. Por mi lado, las dos guindas que se comió son irrelevantes respecto al gran favor que nos hizo.

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