sábado, 21 de noviembre de 2009

Las Hormiguitas

Hoy me tocó hacer de papá soltero porque mi esposa tuvo que viajar por trabajo. No es fácil comenzar el sábado con la Antonia y la Isi en la cama a partir de las 06:30 de la mañana y pidiendo toda la atención del mundo. Rápidamente, me encontré jugando y corriendo por todos lados con ellas dada la imposibilidad que se volvieran a dormir.

Más tarde nos fuimos al Mall a buscar unos pantalones que había enviado a arreglar por garantía (curiosamente funcionó esto) y, aprovechando que pasamos al frente del Starbucks me compré un café. En el café la Isi se enamoró de las galletas de jengibre que ahí vendían, así que obviamente le tuve que comprar una. Nos sentamos un momento en el "living" del Starbucks mientras yo me tomaba mi café y la Isi se comía su galleta.

La Antonia obviamente no se quedó tranquila con esta situación y comenzó a exigir su pedazo de galleta. La Isi comenzó a darle a la Antonia micropartículas de su galleta teniendo mucho cuidado de no romper los botones, los ojos, la boca, etc., del mono. Esto fue especialmente fácil en el resto del cuerpo y especialmente complejo desde la cintura hacia arriba del monito.

En un momento le dije a la Isi:

- Isi, dale un pedazo a tu hermana, no la puedes tener mirándote todo el rato!

Y me contestó:

- Si se papito... si le estoy dando de a poquito.. ¡le estoy dando hor-miguitas!

Por suerte no eran hormigas de verdad, pero, por el tamaño de la entrega, creo que la Antonia se habría entretenido más con las hormiguitas.

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