domingo, 31 de enero de 2010

Mala Educación

Hoy hicimos un intento por ir a ver a la pequeña gigante. Sin mucha información, partimos de mi casa a las 11:30 hacia el centro. Llegamos a plaza italia y dejamos el auto estacionado al frente de la Escuela de Derecho de la U. y caminamos hacia el metro. La vereda no nos facilitó el trabajo, pero, al final llegamos. Tomamos el metro y nos bajamos en La Moneda. Al salir nos encontramos con un mar humano de expectadores y de vendedores. Vendían absolutamente de todo: Banderas, Gorros, Poleras, Credenciales, etc., y, obviamente, comida y bebidas.

Caminamos a duras penas por teatinos hacia la Plaza de la Constitución donde nos indicaron estaba la pequeña gigante durmiendo. Llegamos y no logramos ver nada. Absolutamente nada. Lo único que se veía era el soporte de la muñeca y el barco, sin embargo, como ella estaba durmiendo, era imposible verla. Ya eran las 12:30 y le pregunté a un carabinero si tenía idea del itinierario. A pesar de su poca amabilidad, logré entender que a las 13:00 se despertaría, así que decidimos, ya que estábamos ahí, esperar un rato.

A pleno sol, esos 30 minutos se hicieron eternos, sin embargo, a las 13:10 comenzo a levantarse la pequeña gigante. Por suerte, ahora sí, pudimos verle el pelo mientras la bañaban y peinaban. Como la Isi estaba en mis hombros, me imagino ella pudo ver más que yo. En ese momento el ambiente estaba absolutamente sobrepasado, así que, a pesar de las insistencias de la Isi (papito, acércate más, pasa por ahí, súbete la reja, etc.) decidimos emprender el camino de regreso.

Nos demoramos un buen rato en poder llegrar al metro y, luego, lo normal. Metro Baquedano, caminar al auto y de vuelta a la casa.

Cuando estábamos a dos cuadras de la casa, la Isi se puso a gritar y llorar porque tenía ganas de ir al baño. Le indicamos que faltaban sólo dos cuadras. Insistió en que ya no aguantaba varias veces hasta que le dije:

- Isi, ¿qué hacemos? Faltan sólo dos cuadras y llegamos o... ¿pefieres hacer aquí en la calle? (justo estábamos en un semáforo)

- ¿Dónde? - preguntó la Isi.

- Ahí en las plantas - contesté yo.

- Ahí en la calle - contestó mi esposa.

Después de un momento pensando (ya habíamos avanzado una cuadra más por suerte), la Isi contestó:

- No mamá, es de mala educación hacer en la calle. ¡Imagínate, después viene un auto y choca y se embarra!

Llegamos a la casa un minuto después y, por suerte, su ida al baño no fue como lo que me imaginé cuando la Isi mencionó el auto chocado y embarrado.

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