- Zapatera. El closet de las niñas y la sección de los zapatos está a su alcance en la pieza y, por tal razón, ha demostrado una habilidad especial para entretenerse con esto. Se pone todos los pares de zapatos que encuentra una y otra vez, se los pone a las muñecas y, cuando esto no es suficiente, intenta ponérnselos a mi esposa, a mí y/o a la Isi.
- Portera. Cuando suena el timbre de la casa, sale corriendo y abre la puerta principal (cuando no está con llave) y le da la bienvenida a cualquier persona con casi la única palabra que está en su vocabulario: Holaaaaaaaaa.... Holaaaaaaaaa..... Las personas no dejan de sorprenderse con tal calurosa bienvenida. El problema es que al interior de la casa es todo lo contrario, es decir, se dedica a mantener todas las puertas cerradas y, después de múltiples apretones de dedos y cosas por el estilo, ya es una experta en cerrar las puertas.
- Telefonista. Con mucha dedicación la Antonia hoy agarra todos los teléfonos de la casa (fijos y celulares) y marca los números de su destino que, por el largo de los números, incluyen los códigos de acceso a la galaxia. Luego, contesta y, nuevamente, pronuncia su palabra preferida: Holaaaaa.... Holaaaaaaa...... Corta y vuelve a marcar una y otra vez sin parar.
- Andinista. No tengo claro cómo, pero ha logrado desarrollar una habilidad increible para subirse a todo lo que permita ser escalado de alguna manera. Primero fue el futón, ahora son todas las sillas que estén a su alcance, luego el banquito-escala de la cocina y, así, una cosa tras otra. Probablemente esta sea la más compleja de sus habilidades hoy. Primero porque obviamente no tiene conciencia de los peligros y, segundo, por el stress al que nos somete mientras realiza sus hazañas.
Espero que siga avanzando en su aprendizaje y que pronto descubra nuevas profesiones para que, cuando llegue el momento, tenga clara su vocación.
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