Estábamos conversando con mi esposa de varias cosas antes de comenzar el día mientras tomábamos desayuno. La Isi se comía su chocapic y la Antonia su galleta. En un momento dado hice el comentario de que mi amigo Alvaro estaba de vuelta en Santiago. La Isi por mientras seguía comiendo su cereal, cantando y haciendo de las suyas con la muñeca que le regalamos el día del niño.
Seguimos conversando un buen y, después de un rato, la Isi comenzó a preguntar una y otra vez con un tono entre melancólico y tímido:
- ¿Alvaro está en Santiago?.... (pausa) ¿Alvaro está en Santiago?.... (pausa) ¿Alvaro está en Santiago?....
Así, una y otra vez. La Isi no conoce a mi amigo, por lo que me llamó un poco la atención que se preocupara tanto del comentario que había hecho... hasta que, de pronto, logré entender. Ella pensó que estábamos hablando de Alvaro, el papá de Natalia y Juanita (las hermanas de mi esposa que viven en Colombia) y actual esposo de la mamá de ella. Así que la gran preocupación de la Isi era saber si es que él estaba en Santiago y, me imagino, la posiblidad de que lo viéramos en algún momento. No tuve más opción que abrazarla y explicarle lo que realmente quise decir y que Alvaro seguía en Colombia.
Todo esto me hizo recordar que, cuando la Isi era más chica, no lograba pronunciar bien el nombre Alvaro y le decía "Bálbaro". Está claro que ahora su parabólica tiene claro cómo se pronuncia el nombre.
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