jueves, 13 de agosto de 2009

El Jugo de Mora

Hoy tuvimos que llevar a la Isi a que le tomaran una muestra de sangre para unos exámenes de rutina que nos solicitó la pediatra. Los exámenes eran en ayunas así que el día comenzó temprano para no tener mayores problemas con la leche matinal que, obviamente, no se podía tomar antes de salir. No fue fácil la misión, pero, logramos salir temprano rumbo a la clínica.

Llegamos y nos fuimos rápidamente al laboratorio clínico, extremadamente preocupados por la reacción de la Isi ante el procedimiento de toma de sangre ya que ésta era su primera vez y la experiencia previa con las vacunas no había sido de lo mejor. Tomamos número, esperamos y al final nos llamaron. Entró la Isi con mi esposa y, lo que sigue, es lo que me contó ella que sucedió.

En el cubículo había tres enfermeras listas y dispuestas para el procedimiento. La Isi se sentó en las piernas de mi esposa y se subió la manga mientras las enfermeras prepararon todo. Le pusieron la banda, el alcohol y... la cánula (creo que así se llama) para la extracción de la sangre. Ante la sorpresa de todos, la Isi no lloró y miró toda la secuencia.

Una de las enfermeras puso el primer tubo al vacío y comenzó la extracción de la sangre. Me imagino al cara de la Isi en este momento porque las enfermeras comenzaron a decir:

- ¡Uyyy, mira lo que te está saliendo! ¿será que te tomaste un jugo de mora?

Y la otra comentó:

- No... yo creo que fue un poco de coca-cola...

Y así, una tras otra, fueron dando su opinión respecto al orígen de ese líquido espeso y color vino tinto que salía desde el brazo de la Isi. Rápidamente se obtuvo el stock requerido para los exámenes y terminó el procedimiento, extracción de la cánula, limpieza y parche curita. De regalo, le dieron un cuaderno para pintar y unos lápices de cera. Felíz se fue del cubículo y nosotros también.

Como ninguno había tomado desayuno antes de salir, nos fuimos a la cafetería a tomar algo. Cada uno pidió lo suyo y, después de un momento, estábamos todos comiendo. La Isi pidió un jugo de naranja y una dona. No es un desayuno normal ni mucho menos habitual, sin embargo, como premio, esta vez la dejamos. En eso estábamos cuando la Isi preguntó:

- Mamita... ¿qué jugo habré tomado que me salió de ese color?

Obviamente, todavía estaba tratando de develar el misterio del color de su sangre.

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