martes, 22 de junio de 2010

La Jerarquía

La Antonia ha disfrutado tanto como la Isi la llegada de la gatita. Actualmente la Isi ha superado su ansiedad y está disfrutando a la gata en toda su plenitud. La Antonia, por su lado, aprovecha a la gata sólo en aquellos momentos en que la Isi no la tiene en sus manos.

Cuando esto sucede, la rutina de la Antonia es recoger a la gata (por el cuello, por las patas, por la cola, etc.), y llevarla a su cama a dormir. Cuando llega, la pone en la cama y exclama (ver A I):

- A I .....

A veces, además, agrega la expresión "tuto?" cuando al toma en brazos, lo que, indirectamente, significa que está pidiendo confirmación para ir a acostar a la gata. Obviamente, esta escena se repite una y otra vez porque la gata no se queda en su cama mucho rato. La Antonia en este ciclo infinito, aumenta el tono, lo hace más fuerte, etc., pero, la única conclusión es que está intentando mandara la gata lo que me hizo acordarme de la siguiente historia que me contaron hace algún tiempo.

En una casa tenían un perro viejito, muy viejito. Además, en la casa había 4 niños en que el menor tenía 5 años. La situación (al igual que lo que pasa en mi casa) es que los papás mandan al hermano mayor, el hermano mayor al que sigue y. además, todos mandan al niñito de 5 años. Por lo tanto, la única alternativa del niñito de mandar a alguien es al perro y, por esta razón, cuando se murió el perro, lo primero que el niñito comentó fue:

- ¿Y ahora? ¿A quién voy a mandar?

Creo que después de ver los intentos infructuosos de la Anto por hacer dormir a la gata, estamos presente al mismo fenómeno y, por lo pronto, la gran perdedora es la gata... que no tiene a quien mandar.

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