miércoles, 20 de mayo de 2009

La Historia Prestada...

Esta historia no me pasó a mí ni a nadie en mi familia, sin embargo, me la contaron y creo que se merece un espacio acá porque es muy similar a una que ya conté.

La cosa es que estaba un niño en su casa con la nana. Al despertar de la siesta, le grita a ella:

- ¡Nana, Nana! ¡Quiero jugo!

La Nana en un afán formador, absolutamente comprensible para mi, le preguntó:

- ¿Por? - y se quedó esperando la palabra mágica (para los que no la conocen, la palabra es "por favor").

Y el niñito le contestó:

- ¡Porque tengo sed!

Nuevamente, como lo he vivido con mi hija, una respuesta sin rodeos.

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