jueves, 20 de mayo de 2010

La Sorpresa

Hace algunos meses le regalé un celular a mi esposa. El día que lo traje, ella llegó más tarde, razón por la que quise darle una sorpresa con la Isi. Envolvimos el celular con papel de regalo y luego lo metímos al refri. Después le conté a la Isi cuál era el plan. Cuando llegara mi esposa, la Isi le diría que tenía mucha sed y yo me haría el desentendido de manera que, cuando ella fuera a darle el jugo, encontrara el regalo en el refri. No se pueden imaginar la ansiedad de la Isi cuando hicimos esto. Creo que mi esposa abrió la puerta y la Isi le dijo:

- ¡Mamá, tengo sed!

El caso es que, después de un momento, efectivamente pasó todo como lo habíamos planeado. Fue mi esposa al refri y encontró el regalo. Sorprendida lo abrió y encontró el celular (un poco frío, pero funcionando). Después de eso, seguimos con todas las acciones para activarlo, revisarlo, configurarlo, etc.

El caso es que tuve que viajar a Argentina por unos días y llegué hoy. Cuando llegué a la casa, las niñas ya se habían acostado razón por la que no pude conversar con la Isi ni con la Antonia y, como una de mis actividades normales cuando vuelvo a la casa, revisé todo rápidamente. Las niñas, las piezas, las cosas, etc., y, por último, fui al refri a buscar algo para tomar. Para mi sorpresa, me encontré el refri lleno de "sorpresas": stickers, trabajos del colegio, plastilinas, etc., muy ordenadas en la repisa superior del refri. No entendí nada hasta que mi esposa me aclaró:

- La Isi te dejó una sorpresa - me dijo.

No había nada que yo no hubiera visto antes, sin embargo, me pareció muy tierno que haya intentado sorprenderme como lo habíamos hecho antes juntos.

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