Hace algunos días me puse en campaña de vender varias cosas a través de internet. Costó un poco pero al final, logré vender todo lo que teníamos arrumbado por ahí. Probablemente, podríamos haberlos vendido a un mejor precio, sin embargo, la idea era desocupar espacio más que rentabilizar la operación.
Casi todos los ítems los entregué en algún lugar coordinado previamente, sin embargo, uno lo fueron a ver a mi casa. Para la Isi fue una gran sorpresa que un domingo en la tarde hayan llegado unas personas a ver una de las cosas que estábamos vendiendo. Obviamente, no entendía nada. En un momento, las personas se fueron a buscar la plata a un cajero ya que no les alcanzó para las dos cosas que estaban en el "combo".
En ese instante, la Isi me preguntó:
- Papito... ¿Porqué vienieron esas personas? - me dijo.
- Porque estámos vendiendo esas cosas - le contesté.
Y, después con un tono burlón y repetitivo, comenzó a gritar por la casa mientras corría de un lado a otro:
- Ah... ¡somos un supermercado!... ¡somos un supermercado!....
Hasta que regresaron a buscar las cosas. Se las llevaron y despupés seguimos haciendo otras cosas.
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