Ya llevamos varios días en la "finca" descansando. Además de todo lo que hay para hacer en la finca, obviamente, la mayor atracción de todas es la piscina. La Anto con un poco más de recelo y, la Isi, haciendo todo lo posible por aprovechar al máximo esta posibilidad. La última vez que la Isi estuvo en la piscina fue en sus clases de natación hace algunos meses atrás.
Si bien es cierto que avanzó mucho en sus clases, no tenemos la sensación de que ya fuera algo que dominara, razón por la que con mucha atención la vigilamos cuando está en la piscina.
El tema más impresionante es que, solita, sin ayuda de nadie, aprendió a nadar debajo del agua. ¿El método? muy simple. En la piscina pequeña se obsesionó con cruzar de un lado al otro (aproximadamente 3 metros) por debajo del agua. Y así lo hizo, una y otra vez, sin parar, hora tras ahora, hasta que logró dominar la técnica. Obviamente le queda mucho por aprender y comprender respecto al estilo, pero, aún así, me impresión su avance y me hace muy felíz verla intentándolo con tanta energía.
Cuando yo era niño, hacía exactamente lo mismo. Nadaba una y otra vez la piscina de un lado a otro por debajo del agua.
La Anto, mientras tanto, observa esto sentada en la orilla con su traje de baño de dos piezas y sus alitas, jugando con los monos y diciendo a cada rato que no se quiere mojar el traje de baño. Algo imposible de lograr al lado de la piscina.
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