martes, 10 de mayo de 2011

No llores

Hoy fue un día raro en que todos anduvimos con algunos dolores de estómago y cosas por el estilo. En la tarde, la Anto nos avisó que iba al baño y, después de un rato, se puso a llorar.

Fui a verla y estaba sentada en la tasa y me pidió me quedara a su lado. Así lo hice e intenté calmarla con alguna frase para el bronce:

- Anto… no llores… no tienes porqué llorar. Mírame a mi. Yo también estoy enfermo y no he llorado en todo el día – le dije.

Se quedó pensando un momento mientras me miraba y después me contestó:

- Pero yo si puedo llorar… porque soy chiquitita.. y estoy enfermita…

No tuve mucho que argumentar después de una afirmación tan sólida, así que la acompañé hasta que terminó y nos fuimos  a seguir con las cosas que estábamos haciendo.

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