martes, 24 de abril de 2012

La Lectura

Habitualmente, cuando me toca acostar a las niñas, siempre trato de leerles un cuento. En general, la decisión sobre cuál cuento leer siempre es un problema. La Anto y la Isi siempre quieren elegir y, dado que no siempre puedo hacerlo, no hemos logrado llegar a un mecanismo que nos permita evitar esta situación.  Aún así, lo importante es leer el cuento así que, con algo de esfuerzo, logramos ponermos de acuerdo.

Hoy, después de este proceso, logramos ponernos de acuerdo en qué libro leer. Iba a comenzar a leer el libro, cuando la Isi me dijo que ella quería leerlo. Sorprendido, dejé que ella lo leyera.

Una de las cosas de ir al colegio que más ha motivado a la Isi desde el principio, es la posibilidad de aprender a leer y a escribir. Actualmente, ya sabe escribir bastante bien (omitiendo los problemas ortográficos obviamente) y, bueno, sólo le faltaba comenzar a leer.

No era un cuento muy largo y ella se esforzó al máximo. No tengo claro si la Anto y ella entendieron bien de que se trataba el cuento, básicamente porque la Isi leyó con poca fluidez y, por lo tanto, se hizo más complejo seguir la historia. Pero, aún considerando esta situación, yo quedé muy sorprendido y contento de cómo leyó el cuento.
 Mientras leía la Isi el cuento, la Anto estaba a su izquierda y yo a la derecha. En un momento, miré a la Anto para saber si estaba poniento atención. Ella me miró y, con cara de veredicto, me dijo:

- Si que aprendió a leer la Isi.

Yo creo que la Isi está aprendiendo a leer bastante bien y, obviamente, la Anto opina lo mismo.

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