La hora de dormir a veces funciona bien y otras no tanto. No me puedo quejar mucho, mi esposa ha hecho un gran trabajo en enseñarle a las niñas a dormirse solas, sin embargo, ahora que están más grandes, en especial la Isi, las cosas se ponen un poco más complejas. En particular, la Isi, comienza a cuestionarse una y otra vez, porqué se tiene que acostar temprano, a la misma hora que la Anto, porqué se tiene que acostar si al otro día no tiene que ir al colegio y así, una y otra vez, cuestionamientos muchas veces difíciles de responder.
Hoy no fue la excepción y, nuevamente, la Isi comenzó a quejarse por la hora en que la hicimos dormir. Una y otra vez se quejó hasta que perdí la paciencia y le dije:
- Isi, a esta hora, sólo puedes hacer una cosa.
La Anto, que estaba abajo en su cama, obviamente, no pudo contenerse y apoyó mi declaración, haciendo evidente lo obvio:
- ¡Dormir! - dijo la Anto.
En otro momento, podría haber pasado desapercibida esta reflexión, sin embargo, para la Isi, la opinión de la Anto no fue el apoyo que ella esperaba por lo que, en dos segundos, se desató la tercera guerra mundial.
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