Para mí ha sido una gran sorpresa este "proceso de admisión". Primero, por la anticipación con la que debe realizarse (1 año antes). Segundo, por el nivel de estrés de los padres con los que nos ha tocado compartir. Tercero, por los costos involucrados y, cuarto, por la sorpresa que me causó saber que no basta con la entrevista de mi hija si no que, además, es necesaria (y en algunos casos discriminante) la entrevista de los padres. En resumen, el proceso de postulación que estamos viviendo, es más o menos así:
- Elegir él(los) colegio(s) a los que se desea postular.
- Realizar la inscripción y el pago del proceso de admisión.
- Asistir en las fechas indicadas al exámen del hijo(a) y a la entrevista de los padres.
- Esperar la publicación de los resultados.
Mi hija actualmente tiene 3 años y medio y, yo creo, que en un año más va a ser una persona totalmente distinta a como es hoy y, además, esto es algo que no se puede enseñar (por ejemplo, repitiendo las tablas de multiplicar una tras otra). Así que, en términos bien simples... no hay nada que hacer, símplemente, postular y descubrir (de la peor o de la mejor manera posible) que el hijo(a) de uno está o no está preparado(a) para entrar al colegio en... 1 años más con el mensaje subyacente de "...su hija no está madura", por ejemplo.
Bueno, el caso es que enfrentado a esta incertidumbre hace algunos sábados atrás, nos tocó uno de los exámenes. Esa mañana, yo estaba bastante tranquilo y mi esposa no tanto. No le hicimos ningún comentario a mi hija para no estimularla y sólo le comentamos que ibamos a ir a un lugar para que "jugara con otros niños". La cita era a las 11:30 así que no hicimos mucho en ese rato, salvo que, en un momento, mi hija me pidió que le leyera un cuento. Lo eligió y me lo trajo. Inconscientemente pensé que era "una buena manera" de anticiparme al exámen, dado que el libro era el típico libro de asociar imágenes con la palabra asociada "y este es el...?", etc.
Comenzamos a leer el cuento y mi hija sabía los nombres de todas las imágenes. Impecable pensé (tiene madurez, me decía a cada momento, je, je), hasta que llegamos a la imágen de la granja. Y comenzamos a revisar los conceptos: tractor, gallina, vaca, perro, sol, gato, hasta que llegamos al "Paja-Pájaros". Así es. Mi asombro fue grande cuando, al ver la imágen del Espanta Pájaros, mi hija me dijo muy segura de sí misma: Paja-Pájaros. Pensándolo bien, los conceptos están bien, es un hombre de paja, para espantar pájaros. Casi bien. Pero, no hubo caso. Le repetí varias veces como se llamaba y me insistió en que era el Paja-Pájaros. Preferí no insistirle y dejarlo así. Con esta inseguridad (tonta por lo demás), nos fuimos al exámen.
Hoy ya nos llamaron a la entrevista de los padres, por lo que asumo no fue relevante que no supiera cómo se llamaba el Espanta Pájaros. Ahora lo relevante es saber si los papás, es decir, mi esposa y yo, pasamos nuestro exámen.
Nuestra experiencia fue:
ResponderEliminar¿Creemos que la forma correcta es que le tomen un examen (a veces de conocimiento) a nuestros hijos cuando tienen 3, 4 o 5 años?
Nuestra respuesta fue: NO.
En base a eso, descartamos el 98% de los colegio.
Del 2% que quedaba, buscamos que el colegio estuviera en línea con nuestros intereses y que se basara en los principios y "creencias" (entre comillas, porque no se refiere a las creencias religiosas) que eran importantes para nosotros.
Terminamos en un colegio "raro", pero que hasta hoy (ya cinco años más tarde) nos hace felices. El colegio se llama Rudolf Steiner, es completamente no estándar, pero privilegia la formación (de las personitas que son nuestros hijos), el fortalecimiento de la participación de las familias en este proceso, la creación de comunidad entre familias del colegio y la apertura de múltiples opciones de desarrollo para nuestros hijos (música, arte, oficios, saberse capaces de arreglárselas en la vida con principios y valores (qué cebolla suena eso!), etc.)
Difícil decisión... pero importante.
Suerte en los procesos y estreses asociados!!
Estoy seguro que van a encontrar el lugar correcto.