Hoy la Isi cumplió cinco años. Toda una odisea cuando recuerdo el día en que nació y todo lo que ha sucedido desde ese día. Hoy, entonces, la despertamos, le dimos sus regalos, le cantamos, le celebramos e hicimos todas las cosas para dejarle en claro que la queríamos y que nos acordábamos de su día. Después de eso se fue al colegio y el día siguió normal. Como sus compañeros de colegio son mayores, lo único que ella quería era cumplir cinco años. Así que, además, estaba muy felíz por haber logrado esta meta (y nosotros también).
En la tarde, antes de acostarse y, obviamente, después de un día entero dedicado a sus cinco años, me confesó lo siguiente:
- Papito... aunque ya tengo cinco años, igual me gusta ver monos... No todos como antes... por ejemplo, Barney no me gusta...
No quise aclararle que a mi tampoco me ha gustado nunca y la dejé disfrutar su sensación de madurez por darle la espalda a Barney.
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