Hoy estábamos tomando desayuno como todos los días. La Anto en su sillita, la Isi en su banquito y yo a un costado. Estábamos en eso cuando la Anto vio un mosquito en la pared. Pequeñito, insignificante, pero, por alguna razón, la Anto tiene una obsesión con ellos. Por lo tanto, comenzó de inmediato a gritar:
- Papá... Papá.... el fisho!!!! el fisho!!!! el fisho!!!!
La Anto todavía no habla bien, pero ha mejorado mucho y, por lo tanto, cada vez logra armar frases de mejor manera, por lo que nos reímos un rato de su expresión del fisho (Bicho) cuando, después de un momento, me mira fíjamente a los ojos y me dice:
- Papito.... Mmmmaaaaaaaatttttttttttaaaaaaaaaaaallllllllloooooooooooooooooooo!
Por un momento fue como revivir la imágen del exorcista... cuando la protagonista gira la cabeza en 180°.
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