Hoy terminamos de tomar desayuno y, como parte de los esfuerzos por involucrar a las niñas en las labores de la casa, cada una debe llevar sus platos al lavaplatos cuando termina. La Anto ya había terminado y, por lo tanto, la miré y le dije:
- Listo Anto, terminaste. Ahora lleva tu plato a la cocina.
Se quedó pensando un momento y, sin avalar mi error, me contestó:
- ¿Pero si estamos en la cocina?
Lo que era cierto. Obviamente, tuve que corregir mi frase para aclarar lo que esperaba de ella. Corregido el error, lo hizo sin problemas.
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