viernes, 15 de julio de 2011

La Ansiedad

Hoy, antes de que se fueran a dormir, fui con la Anto y la Isi al supermercado para comprar algunas cosas que hacían falta. En realidad, comprar unas cosas para el desayuno de mañana. Por ejemplo, la Isi hace días me dijo que quería comer arándanos.

Cuando veníamos de regreso, como es habitual a esa hora de la noche, la Anto comentó que quería comer algo antes de irse a dormir. Las dos ya habían cenado, pero, suele ser una de las técnicas para postergar la dormida. La Isi obviamente se subió al carro inmediatamente también.

Yo no estaba dispuesto a tener que darles algo de comer antes de irse a dormir, por lo que les dejé en claro que primero se iban a poner piyama y luego veríamos cómo seguíamos. La Isi comenzó a protestar por el hecho de no darle de comer, una y otra vez con mayor intensidad. Al fina, me aburrí y le dije:

- Isi. No vas a comer nada. Ya comiste. Lo que tienes es una gran ansiedad.

Se quedó pensando un momento y luego agregó:

- ¡Yo no soy anciana! ¡Soy una niña, así que NO tengo nada de ansiedad!

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