Hoy al desayuno, la Anto nos cantó una canción que le enseñaron en el talín (jardín). La Isi, como siempre que la Anto hace alguna cosa que demuestre que está avanzando en su aprendizaje, la miró con toda la ternura del mundo mientras ella cantaba. Cuando la Anto terminó de cantar, mi esposa cantó la canción y agregó algunas estrofas nuevas.
Sorprendida por esta situación, y el hecho de que mi esposa se supiera la canción, la Isi no pudo imaginarse ni comprender cómo era posible que ella la supiera. Por ésta razón, le preguntó después de un momento:
- Mamy… ¿Cuando llevas a la Anto te quedas un ratito con ella?
Obviamente, esta era, a juicio de la Isi, la única posibilidad de que mi esposa se supiera la canción. Rápidamente le aclaró que la había aprendido cuando niña en su jardín cosa que, inmediatamente, bajó la ansiedad de la Isi y los celos que estaban comenzado a aumentar rápidamente.
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