Hoy al desayuno, les hice un truco de magia con el pan con mantequilla que siempre las deja sorprendidas. Una de las gracias del truco es que después de él, se pueden comer el pan. Qué mejor.
La Anto intentó, a continuación, demostrar algunas destrezas con los cubiertos para no ser menos. Agarró el tenedor e intentó una y otra vez equilibrarlo en su mano. Cuando por fin lo logró, me dijo:
- Mira papi... ¡Hice una peripecia!
Honestamente, me sorprendió mucho más el uso del lenguaje que hizo que el truco. No se si va a dedicar a la magia, pero, por lo menos siento que va a hablar muy bien.
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