Antiguamente, levantar a la Isi en la mañana para ir al colegio no era una tarea fácil. Por suerte, desde hace un tiempo, estos episodios son cada vez menos frecuentes y, hoy, fue uno de esos días.
La Isi se levantó quejándose por todo, no quería cooperar, ayudar ni vestirse ni nada. Como parte de las quejas múltiples e intento de conversación, justificación y explicación para lograr que se pusiera el uniforme, le comenté:
- Isi...tienes que estudiar e ir al colegio para que cuando seas grande puedas ir a la Universidad.
Comenzó a cooperar, lentamente, mientras seguro pensaba una y otra vez en qué me podía contestar. Avancé y le puse sus calcetines, su polera, la falda hasta que sucedió.
- La próxima vez quiero que nuestra casa sea una Universidad - me dijo.
- ¿Por qué? - le pregunté.
- ¡Para quedarme aquí y no ir al colegio!
Claramente esto nunca va a ser posible por lo que, creo, debo concentrarme en buscar algo que la motive.
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