miércoles, 1 de julio de 2009

Con Amor y Con Cuidado

Hoy fui yo el que acostó a la Isi a dormir su tan preciada siesta. Ya le había puesto el pañal y estábamos listos para el magno evento cuando me comentó que le dolía una heridita en el dedo y que quería le pusiera un parche curita.

Por casualidad, había visto que efectivamente teníamos algunos en la caja de los remedios que trajimos para el viaje, así que fui a buscarlo y se lo puse. Era de Pablo de los Backyardigans, lo que la hizo muy felíz. La Isi tiene una fascinación por los parches curitas, convirtiéndose éstos, en preciados tesoros capaz de defenderlos a muerte con tal de que no se los saquen lo que, en algunas ocasiones, no sólo nos ha enfrentado en peleas sin sentido si no que, además, le ha dejado la herida peor de como la tenía antes. Así que, adelantándome a esta situación, le comenté:

- Acuérdate que cuando despiertes te lo voy a sacar.

- ¿Porqué papito? - me preguntó.

- Porque si no, se te pone la herida peor y te duele más - le comenté.

Se quedó pensando un momento y me dijo:

- ¿Pero me lo sacas con mucho cuidado para que no me duela, ya?

- No te preocupes, te lo voy a sacar con mucho amor - le comenté.

Y, acto seguido, me contestó:

- No papito, tienes que sacármelo con mucho cuidado, no con mucho amor.

Cuando despertó, ella sola se había sacado el parche curita y me dijo de lo más emocionada:

- Papito, ya me saqué el parche curita y no me dolió.

Así que no tuve la oportunidad de demostrarle que con amor también significa con cuidado.

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