domingo, 12 de junio de 2011

Los Graffittis

Hoy salimos a andar en bici con las niñas. La Isi, obviamente, en su bici sin rueditas, ahora que ya sabe andar sin problemas y la Anto en su bici de entrenamiento que, también, domina a la perfección. Después de lograr superar la persecución de nuestra gata por la vereda, como lo haría un perro, logramos salir y dar una vuelta a la manzana.

Cuando ibamos a medio camino, nos detuvimos al frente del jardín de la Anto a escalar una piedra grande que hay ahí. Mientras yo tomaba algunas fotos, las Isi y la Anto subían y saltaban una y otra vez desde la piedra hasta que, la Isi, descubrió un rallado (graffitti) en una caja de teléfono que está en la puerta del jardín. Obviamente, me preguntó porqué estaba así la caja y le contesté:

- Algún tonto la tiene que haber rallado… – exclamé.

Nos quedamos ahí un rato mientras ellas seguían saltando y jugando hasta que la Isi, completamente entusiasmada por su descubrimiento, me dijo:

- ¡Papá… Papá… Ya sé dónde viven los tontos!

Sorprendido, miré hacia adonde apuntaba su dedo. Estaba apuntando a un garage que tenía la reja completamente rallada. Le pregunté porqué pensaba que ahí vivían los tontos y me dijo:

- ¡Porqué tienen su puerta rallada… ahí viven!

Lamentablemente, no viven ahí, si no, talvez, la puerta estaría impecable.

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