La Antonia ya está dando sus primeros pasos. Por suerte en esto ha avanzado de manera mucho más ordenada que con sus dientes (le han salido 1 arriba y 3 abajo). Se sabe parar, da unos pasos entre las paredes y, últimamente, hemos estado practicando con ella como en un juego de Ping-Pong.
La secuencia es simple, nos ponemos en frente de a dos (mi esposa y yo, mi esposa y la Isi, la Isi y yo, etc.) a un metro de distancia y la Antonia en un extremo. La ponemos de pie y la empujamos un poquito hacia la otra persona para que camine.
Las primeras veces, la Antonia comenzaba lento y se iba apurando cada vez hasta la otra persona. En algunos casos no alcanzaba a llegar y era necesario detener su caída. De a poco, ha comenzado a pulir la técnica y ya no se convierte en una carrera de supervivencia para llegar al otro extremo y ha logrado controlar mucho mejor su movilidad. A veces, incluso, se detiene en la mitad un momento y luego sigue.
Como resultado de este ejercicio, ha mejorado mucho su capacidad para caminar... tanto así, que ahora podemos jugar unos 10 puntos por lo menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario