Como la Isi sigue enferma, mi esposa la llevó hoy al pediatra. Como siempre y, lamentablemente, en un horario súper cómodo para ella y para mí, es decir, a las 16:00 hrs. Yo no pude ir pero mi esposa si y me contó la siguiente situación.
Iban camino al pediatra cuando mi esposa quiso cambiarse de pista y, como suele suceder en este país, nadie le dió el paso. Entonces, intentó pasarse a la fuerza a la otra pista y una señora (h...), que estaba en la otra fila, se pegó a la bocina para dejar en claro que ella tenía el poder de la situación, muy típico por lo demás, y no la dejó pasar. Después de eso, mi esposa lo logró gracias a la gentileza de un humilde mortal que venía más atrás.
La Isi se percató de esto y le preguntó a mi esposa qué había pasado.
- Es que me quería cambiar de pista y esa señora no me dejó - respondió mi esposa.
Un momento después, la Isi le comentó:
- Mamita, ¿porqué no le dijiste que mi papá te había dicho que te cambiaras de fila y listo?
La Isi tiene razón. Por más que se lo digo a mi esposa, ella no me hace caso e insiste en ser independiente y autónoma. Nada que ver.
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