Hoy fue el primer día de clases de la Isi en su nuevo colegio. Después de varios meses de espera y una prórroga de último minuto por el terremoto, hoy fue su gran día.
En la mañana, se levantó felíz y cooperó con todo para ponerse su nuevo uniforme. Después, tomó desayuno normal y en todo momento se notaba atenta y alterada por este nuevo rumbo. Para nosotros, un cambio radical en la rutina. Ahora nos tenemos que levantar, efectivamente y sin compasión, treinta minutos antes de lo normal y, además, nos tendremos que ir de manera separada. Mi esposa a dejar a la Isi y yo a la Anto cuando vuelva al jardín.
La llegada al colegio fue fácil por suerte y, al parecer, no habrá muchos problemas de tacos en esa ruta. Entramos al colegio y se puso un poco nerviosa, pero nos acompaño estoica a su salón: el Green. Entró y se instaló en una mesa y se puso a jugar con algunas cosas. Nosotros nos despedimos y nos fuimos al patio central donde se haría la recepción.
En el patio estaban los cuartos medios y el resto de los papás. Después de un rato, llegaron los niños de pre-kinder en fila y esucharon atentamente los discursos de bienvenida. Después, de vuelta al salón y, nosotros, de vuelta a nuestra rutina.
Al medio día fui a mi casa a ver a la Anto y a la Isi. La Anto estaba súper bien y la Isi también, felíz. Felíz de su colegio, de lo que había visto y hecho, de su uniforme, etc., sin embargo, cuando estábamos conversando sobre su nueva aventura me dijo:
- Pero papi... no aprendí inglés. No me enseñaron a hablar en inglés.
Obviamente, estaba estafada por esto. Me costó un poco explicarle que eso no era de un día para otro y era un proceso más largo que sencillamente ir al colegio. No estoy seguro que me haya entendido así que espero esto no le impida enfrentar su nuevo desafío.
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