martes, 9 de marzo de 2010

Pffffff.....

Cuando la Anto estaba en la clínica, logramos coordinar con el doctor que la atendió por el tema de la displacia de caderas para que la fuera a ver y nos entregara un diagnóstico más certero respecto a los que habíamos recibido hasta ese momento.

El doctor, traumatólogo de profesión, nos transmitió mucha tranquilidad respecto a la Anto y la posible evolución de su lesión, lo que, obviamente, nos ha permitido bajar nuestra ansiedad y mirar con más tranquilidad lo que viene.

Cuando el doctor revisó a la Antonia, se acercó a ella y le habló, le preguntó, la miró e intentó comunicarse de la misma manera que lo hizo con nosotros. Con sus manos anchas le tomó su manito y examinó el yeso que actualmente cubre su pierna izquierda. En eso estaba el doctor cuando le preguntó a la Anto qué es lo que había pasado. Para nuestra sorpresa, la Anto, le explicó:

Subió los dos brazos al lado de su cabeza. Miró al doctor fíjamente. Bajó los brazos al tiempo que con su boquita exclamó un "Pfff" y, luego, se tocó el pie y dijo:

- Yaya....

Más claro que el agua. Exáctamente lo que había ocurrido. El doctor ya estaba al tanto de las circunstancias y, por lo tanto, se sorprendió igual que nosotros con el relato. Después, mientras el doctor nos explicaba cómo seguía el tratamiento, la Anto lo hizo callar varias veces con su típico "Shhhh" y el dedo en la boquita.

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