viernes, 17 de febrero de 2012

Los Power Rangers

Hace algunos meses estuvimos de vacaciones en México. A diferencia de lo que pasa en Chile, en México se celebran los Reyes Magos como si fuera una segunda navidad. Hay fiestas, una rosca especial (con muñequito incluido) y otras cosas más. Adicionalmente, los niños le escriben cartas a los Reyes Magos pidiéndoles algún regalo, de similar manera a como se la escriben al Viejito Pascuero. Aún cuando intentamos que esta tradición pasara desapercibida para las niñas, fue imposible ya que los otros niños les contaron el "protocolo" para hacer efectivo el regalo de Reyes: la Carta, la Fecha, la Rosca, etc., así que innevitablemente nos vimos envueltos en esta celebración.

Como no teníamos ningún regalo y como no queríamos comprar cualquier cosa, les compramos unos piyamas para el invierno que estaban con descuento. Esto, además, era muy conveniente porque nos pilló una ola de frío en Ciudad de México que no nos esperábamos. A la Isi le compramos un piyama con unos ponys y a la Anto un de rayas con unos gatos. El de la Anto, en particular, era el único con patitas.

El caso es que la noche de Reyes Magos, les pusimos los piyamas de sorpresa en la cama. Cuando se fueron a acostar los encontraron y, obiamente, se los quisieron poner de inmediato. No necesariamente por el frío que estaba haciendo. Sus motivaciones, evidentemente, eran otras. Después de un momento de superar la exitación de la sorpresa se fueron a dormir sin problemas.

Ayer, mi esposa le puso su piyama de verano a la Anto y, cuando estaba en esto, la Anto le preguntó:

- Mami... ¿Cuándo me vas a poner mi pijama de gatito?

- ¿Cuál? - le preguntó mi esposa

- ¡El que me regalaron los PowerRangers en México!

Creo que es evidente que si queremos seguir con esta tradición, deberémos reforzar los orígenes de la celebración.

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