jueves, 8 de abril de 2010

El Alambre

Hace varios meses que estábamos esperando el momento para meter a la Isi a alguna actividad extra programática. Ahora que está en el colegio y nuestra rutina se ha organizado un poco más, la metimos en Gimnasia y Mini Tennis y, hasta el momento, la Gimnasia le produce mucha fascinación.

Así que ayer le tocó su clase. Una hora de correr y saltar en un ambiente especialmente preparado para ello (camas elásticas, piscinas de espuma, etc.). Para mi sorpresa, termina la clase y no refleja ningún tipo de cansancio y, mucho menos, sudor. Cuando terminó la fui a dejar a la casa y me fui al trabajo.

En la noche, llegué un poco tarde y ella ya estaba lista para irse a dormir. Nos pusimos a jugar un momento y, de pronto, me dijo que no podía hacer algo porque le dolía un pie.

- ¿Porqué te duele el pie? ¿Qué te hicisite? - pregunté.

- Nada papito, nada. Solamente me duele por los "Alambres" - me contestó.

Grande fue mi sorpresa y susto por su respuesta. Inmediatamente comencé a preguntarle:

- ¿Cuáles alambres? ¿Te enterraste algo? - le dije una y otra vez.

Pero, después de un momento, comprendí. Lo que me estaba tratando de decir es que le dolía porque había tenido algunos "Calambres".

No hay comentarios:

Publicar un comentario