lunes, 26 de abril de 2010

I´ll be back

Desde que la Antonia se fracturó hasta hoy, no había vuelto a ir al jardín. La pobre sólo alcanzó a ir dos semanas y, en ese breve periodo, nos dimos cuenta que le encantaba así que su regreso era un evento importante para nosotros pero, aún más, para ella.

Comenzó el día como siempre, corriendo para tratar de organizar a la Isi y todas las cosas que requiere para irse al colegio. El uniforme, el peinado, la mochila, la colación, la libreta, las gotitas, etc. Nada fácil considerando que desde que despierta, lo único que quiere es seguir durmiendo y se opone a casi todas las acciones que mencioné. Un gran misterio para mí es tratar de entender porqué el fin de semana no es así y, a las 06:45 am ya está lista y dispuesta para comenzar el día. Espero que pronto comience a valorar la posibilidad de quedarse en la cama hasta más tarde y flojear por su placer personal y por el nuestro.

La Antonia, por su parte, lista y dispuesta para todo. Felíz se vistió, tomó desayuno, se lavó los dientes según ella, etc. Tema importante es que ha vuelto a tener ganas de comer y, por sobre todo, ganas de tomarse su leche, cosa que los últimos días de su yeso no hacía ni siquiera por error.

Mi esposa estaba un poco preocupada por la reacción de la Antonia al volver al jardín y, por lo tanto, decidimos ir a dejarla los dos y quedarnos con ella un rato mientras se acostumbraba nuevamente. Para esto, fuimos a dejar a la Isi a su colegio y luego nos regresamos al jardín. La Isi estaba felíz de que los cuatro la fuéramos a dejar y yo también, dado que habitualmente no tengo la opción de hacerlo. Al volver al jardín, las tías estaban felices de ver a la Antonia nuevamente. Aprovechamos de contarles todos los hechos y, luego, la llevamos a su sala.

Para sopresa nuestra, la Antonia entró y se acomodó de inmediato así que, símplemente, tuvimos que irnos.

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